De Nada…

Algunos de mis lectores, (por lo menos ya sé que tengo dos), me han recomendado que escriba “un poco” menos enredoso, que no pasee tanto las ideas; que no me ande por las ramas, que le dé hachazos al tronco sin andar con miramientos y termine rápido el asunto; que no entretenga a los lectores para que puedan seguir leyendo cosas más importantes de la revista y hasta me han recomendado que lea a zutano o a perengano a ver si se me pega un poco de sus estilos ligeritos de escribir.
Seguí el buen consejo y últimamente he leído con calma y con el afán de aprender, algunos de esos autores que escriben con mucha facilidad sobre… sobre nada; que llenan una y dos páginas muy bien escritas, pero cuando haces a un lado toda la paja te das cuenta que era todo lo que había en el pajar, nada más…bueno, algo había, porque las más de las veces sales embarrado de caca de toro, que por acá le dicen “bullshit”.
Dicen que Dios creó el mundo de la nada, por lo visto usó muy poquita, le sobró mucha y dondequiera se la anda encuentrando uno.
Sin embargo, al ver la facilidad con que escriben esos fulanos, pensé, como habrán pensado muchos otros: “Eso es nada, no tiene chiste, yo también puedo escribir así”… Pero al intentarlo mi labio enmudeció…, mi mano se entumeció y me di cuenta que escribir de nada no es tan fácil como parece…
No, señor, o sí, señor, escribir de nada tiene su chiste. En primer lugar tienes que escribir de nada de modo que parezca que estas escribiendo de algo, y cuanto más nada sea, más tienes que hacer para que parezca algo. En segundo lugar, tienes que hablar de nada con elegancia, con gracias… ¿A poco no has escuchado alguna vez a Cantinflas hablar de nada? ¿Y a poco no has estado allí al pendiente, bien atento, a ver a qué horas dice algo? Y hasta le remedas los movimientos de la cabeza, la boca y los ojos y te mantiene más atento que los discursos de los políticos que son expertos en decir nada y te mantiene más despierto que el sermón del padrecito en la misa del domingo, aunque el padre diga mucho y Cantinflas diga nada, pero lo dice con estilo, con “catego”, con énfasis, con rimbombancia, con galanura, con donaire y con don… con don de palabra, para que no haya embarazamientos ni malos entendidos ni salga alguien dañado, porque la lengua y la palabra pueden hacer bien o mal, pueden hacer maravillas y maravillos…
Aunque hay ocasiones en que uno habla de nada, porque no sabe hablar de algo, también hay veces en que hablamos de nada porque no queremos hablar de algo. La otra persona está ahí esperando a que desembuchemos algo que traemos, como el por qué todavía no le pagamos el dinero que le debemos, el por qué no nos presentamos a la fiesta a la que nos invitó, por qué anduvimos hablando mal de él, etc… y nosotros hablamos de nada y de nada y de nada, tratando de retirarlo lejos de los que quiere escuchar, hasta que lo olvide….Casi como hacen muchos noticieros que nos marean hablando de cosas sin importancia, para que no nos fijemos ni preguntemos por las importantes. Y, aunque no lo crea usted, hablar de nada, cuando no se quiere hablar de algo, cuesta trabajo. A veces hasta suda uno. No, señor, no crea usted que todo el tiempo es fácil hablar de nada. Tampoco es fácil escribir de nada y como no es fácil escuchar a una persona que habla de nada, tampoco es fácil leer a una persona que escribe nada…. Así que tú, lector, amigo, vas a trabajar conmigo. Nos vamos a tener paciencia uno a otro. Yo voy a tratar de escribir de nada con la mayor gracias y elegancia que pueda, como si estuviera escribiendo de algo muy importante y tú vas a tratar de leerme como si estuvieras leyendo algo interesante e importante y vas a leer con elegancia, haciendo todos los puntos y comas, te puedes comer una que otra coma, pero no te vayas a puntear un punto ni me cambies letras, porque luego resultan los malos entendidos y las peores explicaciones… y cuando llegues al final del renglón le sigues así como que te sobró vuelo, con su vuelta a la izquierda por arriba y sacudida de cabeza y cuando alguien te pregunte le contestas con cara sería y mirada penetrante: “aquí estoy leyendo al Licenciado Vidriera que escribe de nada”
¿Ya viste? Sin querer queriendo, yo escribí de nada y tú leíste de nada y los dos creemos que hicimos algo…Bien puede ser que con un poco de práctica aprendamos, yo a escribir de nada bien y tú a leer bien de nada… ¿apuestas?
Salud y saludos… y hasta la próxima

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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