Cosas que no aprendí en la escuela

2.- POR COSAS DEL DESTINO   (EL INICIO)

El Padre Miguel Hidalgo era lo que se podía llamar un cura de ideas avanzadas, culto, valiente, dinámico y amante de la justicia social. Se ganaba fácil el amor de sus feligreses y la amistad y estimación de hombres cultos como Abad y Queipo de Valladolid, el Intendente Riaño de Guanajuato y del Corregidor y la Corregidora de Querétaro, entre otros.  Allende le vio todas esas cualidades y anduvo tras él tratando de convencerlo de que se uniera al grupo de los que ya se juntaban para planear la Independencia de España, como Estados Unidos del Norte lo había hecho, hacía 34 años, rompiendo los lazos con Inglaterra. Por fin se unió Hidalgo a la conspiración y trajo ideas y se animaron las reuniones de las que pronto fue el centro de atención, porque aunque era de pocas palabras en la vida ordinaria, cuando discutía se entusiasmaba. En 1810 tenía 57 años. En el porte exterior le daba un parecido a Benjamín Franklin. Mediana estatura, moreno, ojo verde, algo calvo, pelo entrecano largo, hombros caídos y algo descuidado en su apariencia.

El día 15 de Septiembre de 1810 había platicado con Allende, porque ya andaba el runrún de que las autoridades sabían ya del movimiento. Un sargento descubrió que Hidalgo le había dado 70 pesos para que “comprara” soldados que se cambiaran con los insurgentes. Todavía no tenían bien definido el plan, pero pensaban levantarse en armas el día 29 de septiembre, fiesta de San Miguel patrono del pueblo o el 2 de Octubre. Hidalgo y Allende no llegaron a ninguna determinación y Allende regresó a San Miguel… Esa noche Hidalgo llegó a su casa como a las 11, había estado jugando baraja con un español de apellido Cortina. Estando en la jugada, alguien lo llamó fuera y hablaron apresuradamente; volvió a la jugada y al despedirse le pidió 200 pesos prestados al español. A las dos de la mañana llegaron Allende y Aldama a la casa de Hidalgo. La cosa estaba caliente, El corregidor de Querétaro ya tenía noticias oficiales. Desde antes estaba al tanto de lo que ocurría y de que su esposa era partidaria de los insurgentes, pero ahora se veía obligado a actuar. Aunque encerró a la Corregidora bajo llave, ella se dio la maña para avisar y por eso llegaban presurosos Allende y Aldama a esas horas.

Hidalgo, calmado, sin ansias, aunque su mente ha de haber sido un torbellino; mandó que les dieran chocolate debe haber sido su bebida predilecta, porque seguido se menciona a Hidalgo tomando chocolate. Usaba pantalón corto, medias altas, sombrero ancho y levita, que era la indumentaria del clero rural. Mientras se calzaba las medias dijo, interrumpiendo a Aldama: “Caballeros, somos perdidos, aquí no hay más recurso que ir a coger gachupines”

De allí en adelante Hidalgo fue un hombre diferente. Mandó a su hermano Mariano que armara doce hombres que trabajaban en su casa. De allí fueron a la cárcel, le puso una pistola en el pechó al carcelero y liberó a los presos. Un sargento Martínez trajo armas y algunos soldados del cuartel y con ese pequeño ejército fueron a apresar a los españoles del pueblo, incluido Cortina, al que Hidalgo le pidió los 200 pesos prestados horas antes y el cura Bustamante que había llegado a celebrar la misa primera. A los indios que habían llegado a la misa y los que se habían arrimado a ver qué pasaba, Hidalgo los arengó diciéndoles que el Rey Fernando VII era prisionero de Napoleón y que había peligro de que los franceses vinieran hasta la Nueva España y que los españoles estaban del lado de los franceses, pero ellos iban a echar a los franceses y a poner un gobierno de criollos…

No hubo misa ese domingo en Dolores Guanajuato y ya no celebraría misas Miguel Hidalgo.  La rebelión que iba a empezar en San Miguel el día de la fiesta y que iba a encabezar Ignacio Allende, empezó en Dolores el día 16 de Septiembre y fue Hidalgo en que la encabezó…. Cosas del destino de los hombres y de los pueblos.

1.- Motivos causas y razones

Si los habitantes de La Nueva España ya habían aguantado 300 años de Colonia, ¿qué fue lo que hizo que decidieran separarse de La vieja España a la que algunos llamaban “Madre”?

Siendo tan variado el mosaico humano que formaba la colonia, tuvieron que ser muchas causas, para que el pueblo se uniera en la  lucha por la Independencia. Sólo señalaré algunas: Desde la conquista los reyes la Casa de Habsburgo habían tratado a La Nueva España como un reino más del imperio, pero desde Felipe V (1699-1746) empezaron los Borbones y éstos trataban a México como una colonia y así lo trataban.  Hubo el “mal ejemplo” del vecino del norte que hacía años se había separado de su “Madre Inglaterra” y no le había ido mal, le iba bien. Las ideas liberales del “siglo de las luces” francés. La misma Revolución francesa era otro ejemplo. Y ya más de cerca la decadencia general del Imperio Español, que no pudo sobreponerse a la derrota sufrida en la batalla de Trafalgar, (21 de Oct. 1805) donde el Almirante Nelson hizo lo imposible: venció a la armada invencible, y si hay derrotas que dan bríos al derrotado y lo levantan a seguir luchando, hay derrotas que lo aplastan y le matan la moral….y esa fue una de ellas.

En la corte Española más que de grandes proyectos y empresas se hablaba de las aventuras de la reina con su “favorito” Manuel Godoy, de cómo le crecían los cuernos al rey Carlos IV y de las pocas esperanzas que ofrecía el hijo Fernando, panzón, feo y tonto.

¿Necesitaba más motivos La Nueva España para buscar la independencia? Desde 1803 a 1808 fue virrey el peor de los 62: José de Iturrigaray, cuyo mérito era ser amigo del amante de la reina. Aunque fue depuesto en 1808, ese mismo año Napoleón invadió España y después de pleitos y renuncias en la corte, puso de rey a su hermano “Pepe Botella”  De modo que durante unos años las colonias americanas técnicamente pertenecían a Francia, o no pertenecía a nadie. Al enterarse de esos hechos el capitán realista Miguel Allende, tomó un trozo de carbón y escribió en su tienda de campaña en Jalapa: “Independencia, cobardes criollos”

LA POBLACIÓN.

“Regulábase en setenta mil el número de los españoles nacidos en Europa que residían en la Nueva España en el año de 1808. Ellos ocupaban casi todos los principales empleos en la administración, la iglesia, la magistratura y el ejército: ejercían casi exclusivamente el comercio, y eran dueños de grandes caudales consistentes en numerario, empleado en diversos giros, y en toda clase de fincas y propiedades.

En 1808 todos los obispados de la Nueva España, excepto uno, las más de las canonjías y muchos de los curatos más pingües, se hallaban en manos de los europeos

Creo, pues, que atendidas todas estas razones, la población blanca ni era ni es en la actualidad más de la quinta parte de la total del país. Los otros cuatro quintos pueden considerarse distribuidos por mitad entre los indios y las castas, y en esta razón, de los seis millones a que podía ascender la población total de la Nueva España en 1808, un millón y doscientos mil eran de la raza española, incluso setenta mil españoles europeos; dos millones y cuatrocientos mil indios, y otros tantos de castas”.  LUCAS ALAMAN “Prolegómenos de la Independencia de México

De manera que el mosaico de la población era: 70,000 españoles peninsulares; Un millón ciento treinta mil españoles nacidos en México “Criollos”, 2 millones 400 mil nativos mexicanos y dos millones 400 mil mestizos, negros y castas.  Cada grupo con diferentes motivos para seguir o no seguir dependiendo de España.

En “México tierra de Volcanes”  El autor, Joseph Schlarman, da este cuadro de la población en 1810 en cifras redondas.  Un millón de criollos, cuarenta mil españoles peninsulares, tres millones y medio de indios puros, millón y medio de mestizos y menos de medio millón de negros, para un total de seis millones.

3.- LAS COSAS PUDIERON SER DIFERENTES  (LOS INICIADORES)

La alhóndiga de Granaditas en Guanajuato es una construcción tipo fortaleza que iba a servir para almacenar bienes y granos. Acababa de ser inaugurada por el Intendente Riaño, cuando fue tomada y quemada por los insurgentes en las primeras acciones de 1810, perdiendo allí la vida el mismo Intendente. A mediados de 1811, antes de que se cumpliera un año del ataque, allí mismo, fueron colgadas las cabezas de los principales caudillos en unas jaulas de hierro, una en cada esquina con un letrero que decía:

“Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez, insignes facinerosos y primeros caudillos de la revolución, que saquearon y robaron los bienes del culto de Dios y del real erario, derramaron con la mayor atrocidad la inocente sangre de sacerdotes fieles y magistrados justos; fueron causa de los desastres, desgracias y calamidades, que experimentamos, y que afligen y deploran los habitantes de esta parte tan integrante de la nación española”.

Allí estuvieron aquellas cabezas, macabros testigos de una guerra. Fueron bajadas hasta que se consumó la Independencia en 1821.

¿De quién fue la culpa del fracaso? Nadie quiere saberlo y menos decirlo. Lo cierto es que las cosas pudieron haber sido muy diferentes. Las circunstancias no ayudaron. Ignacio Allende iba a ser y debió haber sido el líder del movimiento armado.

Desde 1794, cuando se formó un regimiento de infantería en Celaya y se pidieron reclutas a las villas vecinas, Ignacio Allende de 27 años y Juan Aldama fueron parte de la generosa respuesta de San Miguel; como premio, esa compañía se elevó a regimiento y fue llamado El Regimiento de la Reina, donde Allende fue Capitán, igual que Juan Aldama. Sabía de tropas y lo animaba el mismo espíritu de Libertad que animaba a los demás conspiradores.

Era Allende un criollo de familia acomodada, había nacido en enero de 1769. Era alto, barba y cabello claro y rizado, aventurero, buen jinete y por lo menos una vez en una improvisada corrida de toros hizo buen papel de torero.

Durante mucho tiempo el ejército en la Nueva España era más un lujo que una gran necesidad, algunos entraban al ejército nomás por los privilegios y los elegantes uniformes que los hacía atractivos a las muchachas, pero cuando llegaron rumores de cómo andaban las cosas en España con la invasión de Napoleón, se formó un ejército de 14000 soldados para estar preparados para cualquier eventualidad y se mandó un destacamento a Jalapa a hacer maniobras y entrenamientos. Allí estuvo Allende y entre los oficiales se comentaban los acontecimientos, Se cuenta que cuando Allende supo de la invasión de Napoleón a España y que el virrey Iturrigaray había sido depuesto, tomó un pedazo de carbón y escribió en su tienda de campaña: “Independencia, cobardes criollos”.

El nuevo virrey, Pedro Garibay, replegó las tropas al centro. Entre los oficiales que comentaban y alimentaban deseos de independencia estaba José Mariano Michelena que al regresar encabezo la Conspiración de Valladolid que tenía previsto el levantamiento para el 21 de diciembre de 1808 y que fracasó al ser denunciada. Allende formaba parte de aquella conspiración. Lograros salir libres, porque alegaron que eran leales a España y sólo estaban en contra del invasor Napoleón. De allí siguió Allende conspirando, ahora en San Miguel el Grande y Querétaro, haciendo pasar sus reuniones por veladas literarias. Allende era vecino de Hidalgo. De San Miguel…hoy Allende… “allí nomás tras lomita se ve Dolores…” hoy Hidalgo y Allende trajo a la causa al cura de Dolores, porque pensaba que un sacerdote ayudaría a atraer más gente…. y así fue, pero no la gente que quería Allende, él quería pocos, pero disciplinados, bien entrenados… La mayoría de la gente que Hidalgo trajo a la causa fue literalmente “carne de cañón”.

Tal vez ni se dijo durante las conspiraciones quién sería el líder, porque todos asumían que el indicado era Allende, por ser militar y por ser el líder de la conspiración. Pero al ser descubiertos y tener que adelantarse el levantamiento en armas, fue Hidalgo el que tomó el estandarte y encabezó la gente y ya no se hizo a un lado para que Allende tomara el mando, cosa que debió haber hecho y  dejar que los militares tomaran las decisiones militares….Las cosas habrían sido diferentes.

MUJERES EN LA LUCHA DE INDEPENDENCIA DE MEXICO

Las actividades de mujeres mexicanas en las luchas del país, casi siempre se tratan por el lado de la leyenda o lo anecdótico: la Malinche la Güera Rodríguez, la Adelita, Juana Gallo serían ejemplos,  pero la verdad es que fue y sigue siendo seria y valiosa la aportación de la mujer en las Luchas del país.

Si en alguna forma la mujer mexicana sentía que tenía una deuda porque la Malinche había ayudado al conquistador, ni tan fue grave la culpa de aquella y sí fue grande el pago que hicieron las mujeres mexicanas en la guerra de independencia. Muchas mujeres, no sólo estuvieron detrás de sus esposos y sus hijos animándolos y ayudándolos, muchas los acompañaron a en la lucha y algunas dieron su vida en el campo de batalla, o en el paredón de fusilamiento por participar como soldaderas en la lucha o por introducirse como espías entre los realistas, algunas veces usando sus encantos femeninos y, cómo tantos héroes desconocidos, sólo unas cuantas pasaron a la historia.

Josefa Ortiz Girón, de Ortiz de Domínguez, porque a los 23 años se casó con don Miguel Domínguez, que sería Corregidor de Querétaro. Inteligente y capaz, ayudaba a su marido en las labores de Corregidor y lo animó a unirse a un grupo de personas que planeaban iniciar un levantamiento para liberar al país del dominio español. Al ser descubierta y peligrar la conspiración fue Josefa la que se las ingenió, para mandar un mensaje escrito, sin saber escribir, (pegaba palabras de publicaciones)  y estando encerrada en un cuarto donde la había asegurado su esposo, para que no se metiera y lo metiera en problemas. El mensaje llegó a los conjurados, se salvaron de ser apresado y el movimiento se inició.

No era la señora mayor de pelo recogido que conocimos en las monedas y retratos. Tenía entonces 46 años y la gente sabía que Allende frecuentaba la casa de la corregidora con intenciones amorosas, unos dicen que pretendía a la hija, los más maliciosos decían que era La Corregidora el objeto de sus amores.

Más prisiones sufrió Doña Josefa. Fue hasta el triunfo del movimiento cuando recobró la libertad. Despreció, y dicen que con malas razones, la oferta de ser dama de la nueva emperatriz en la corte del cortísimo imperio de Iturbide y ya no tuvo influencia en la vida política. Murió en 1829.

Leona Vicario Fernández. Rica por herencia. Huérfana, vivía con un tío que era abogado y en cuyo despacho conoció a Andrés Quintana Roo. Los dos simpatizaban con los Insurgentes. Andrés se fue a la guerra y Leona ayudaba con información y dinero. Fue a prisión y a juicio, pero se mostró muy valerosa y no delató a los insurgentes. Estando presa en un convento, escapa ayudada por insurgentes y va a Oaxaca a Unirse a Quinta Roo, con quien se casa y tiene su hija en una cueva… Al pasar el tiempo y perder fuerza el movimiento, después de andar siempre perseguidos, opta don Andrés, por su esposa y su hija, acogerse a un indulto y regresan a la capital. Don Andrés era periodista, abogado y poeta y junto con su esposa gastaron su fortuna en la causa insurgente. Un estado lleva el nombre de Don Andrés, pero Saltillo no quiso cambiar su nombre por el de Leona Vicario, cuyos restos descansan en la Columna de la independencia.

Gertrudis Bocanegra. De padre español y madre tarasca. Nació en Pátzcuaro, Michoacán. Convenció a su esposo, apellidado Lazo de la Vega a que dejara las tropas realistas y después a que se uniera a los insurgentes. Al perder a su esposo y a su hijo en el ataque a Valladolid, ella se entregó en  cuerpo y alma a la causa, primero como espía, hasta que se unió a las tropas de su yerno se apellido Gaona. La mandan a Pátzcuaro para  ver si podían atacar, pero allí la apresaron, junto con su hija, y el 10 de octubre de 1817 fue fusilada.
Luisa Martínez. En Erongarícuaro (Michoacán), perdieron una batalla un grupo de insurgentes. Al jefe del grupo le decían “el Jaranero”, y Luisa, su esposa, lo acompañaba en la lucha. Los tomaron presos y los fusilaron en el panteón del pueblo. “Como mexicana tengo el derecho de defender a mi patria”, dicen que gritó con todas sus fuerzas Luis Martínez antes de desplomarse por la descarga

Altagracia Mercado. “Heroína de Huichapan” (Hidalgo) Cuanto se enteró del Movimiento Insurgente, armó con su propio dinero un grupo que ella misma encabezó para luchar contra los realistas. Cuando se dio un combate en que al final, cuando menos pensó, quedó sola peleando, no por eso se rindió. Luchó con más ardor. Cuando al fin fue tomada presa, aunque la costumbre no era dejar prisioneros vivos, el coronel realista al dejó en libertad, porque: “Mujeres como ella no deben morir”.

Doña Rita Pérez de Moreno. Acompañó a su esposo en los combates y estuvo con él los dos meses que duró el sitio del Fuerte del Sombrero, cuando trataron de escapar fue hecha prisionera con sus hijos. Después indultada vivió hasta los 82 años en su natal San Juan de los Lagos. Aunque tarde, con motivo del bicentenario sus restos serán trasladados a la rotonda de jaliscienses ilustres en Guadalajara.

Tomasa Esteves. Por el rumbo de Salamanca se hablaba de la bella Tomasa, hasta Iturbide le reconoció su belleza, pero eso no lo detuvo de fusilarla, porque había sabido usar sus encantos de mujer para que algunos realistas cambiaran de bando y de los que no cambiaban de bando recogía información valiosa para los insurgentes.

María Soto la Marina. No murió en la lucha, pero sí ayudó a que  Francisco Javier Mina pudiera entrar a México hasta unirse con Pedro Moreno. Apenas entraba a tierra Mina con sus hombres, cuando se encontraron sin agua porque en un punto del río Soto la Marina, los realistas se habían apoderado del rio, dejando a los insurgentes sin agua para beber. Cuando la sed apuraba, María Soto la Marina, tomó dos cántaros y una y otra vez bajo al río para aplacar la sed de sus compañeros sin que las balas enemigas la hirieran.

Debe de haber miles de historias similares a lo largo del suelo mexicano, porque la mujer mexicana ha estado allí, presente y actuando, en todas nuestras luchas.

La Güera Rodríguez…

Ni la santa inquisición pudo con ella…

“Poseía doña María Ignacia Rodríguez de Velasco empaque, apostura; una ga­llardía de rosa de Castilla en alto tallo. El ademán fácil iba de acuerdo con el dicho gustoso y gracioso, lleno de sa­brosura, como toda ella; sus ojos ga­chones, tunantes, se entrecerraban con fatiga de sueño o los abría en fingido pasmo para colocar la frase que decía, para ponerle más hondo sentido, o bien una zalamería mimosa, o darle un sesgo de malicia ¡Esos ojos azules, cuánto sabían decir! ¡Y cómo lo decían! Su luz interior le salía a doña María Ignacia al rostro en la gracia de los ojos, en la imponderable seducción de sus sonrisas. El sonreír y su mirar formaban un pac­to gozoso y perfecto”.

….”Era armoniosa de cuerpo, redonduela de formas, con carnes apretadas de suaves curvas, llenas de ritmo y de gracia; cuando caminaba y las ponía en movimiento, Aún al de san­gre más pacífica le alborotaban el entusiasmo

ARTEMIO DEL VALLE ARIZPE

Así describe don Artemio en su libro a la Güera Rodríguez y por todo lo que sobre ella se escribió, creemos que no exageraba. No la incluimos en el capítulo de “Las Mujeres en la Independencia”, porque esta señora era especial, fuera de serie y merece capítulo aparte como debe merecer una mujer que reúna belleza, inteligencia, sensualidad, buen carácter y generosidad.

De familia acomodada y bien acomodada en la sociedad de México, podemos decir que vivió plenamente y fue parte de los aconteceres del final de la colonia y el nacimiento del nuevo país: México. En todas las fiestas importantes de la Capital, oficiales y familiares, era figura importante. Departía los mismo con Virreyes que con Canónigos, militares y abogados, realistas e insurgentes. Mucha gente importante pasó por su casa y muchos por su cama, porque era generosa en todos los aspectos. El ilustre alemán don Alejandro de Humboldt que tenía merecido el título de Barón, pero algunos dudaban del de varón, con sólo oírla hablar, quedó prendado de La Güera y en su estancia en México descuidó sus observaciones científicas observando y pasando tiempo con la dama de la que no se quería desprender. Al Joven Simón Bolívar de pasó por México rumbo a Europa costó trabajo volverlo a embarcar, porque estaba prendado de La Güera y hasta madame Calderón  de la Barca también tuvo palabras de elogio para La Güera en su libro “La vida en México”.

Amiga desde muy temprano de la causa Insurgente, se cree que ayudó con 8,000 pesos a Hidalgo y Allende para que se procuraran armas para empezar el movimiento y con valiosa información.

Como nunca se cuidó ni se escondió de nadie cuando hablaba bien de los insurgentes en fiestas y reuniones, fue el caso de que la citaron al Tribunal de la santa Inquisición. Cualquier persona hubiera ido temblando a una cita de esas de las que pocos regresaban; La Güera fue con gusto. Vistió elegante y sensual y usó su mejor perfume. Entró a los lúgubres salones como si fuera a un sarao del Virrey y al no ser invitada a sentarse, porque los culpados no se sentaba, ella lo hizo con coquetería y con coquetería se abanicaba mientras que los adustos inquisidores eran los más necesitados de aire. No hablaron mucho, porque ella fue la que habló más, les dijo detalles de cosas que sabía de cada uno de los santos señores, en especial del que la requería de amores. No iba a las fiestas nomás a hablar, también sabía escuchar y en su alcoba, sus amantes satisfechos soltaban secretos muy poco sabidos. La Güera salió como entró aunque con una sonrisa burlesca de satisfacción en los labios. De cualquier modo estuvo unos meses “desterrada” en Querétaro.

Fue amante influyente de Iturbide. No sólo hizo que se cambiaran los planes de la Independencia, sino que hasta la ruta de la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México se cambió  a última hora, porque Iturbide quería pasar por la casa de La Güera Rodríguez. No sólo pasó frente a la Casa el Libertador de México, sino que se detuvo y le mandó con uno de sus mozos una pluma tricolor de du sombrero, La güero tomó la pluma y sonriente y coqueta se la pasó por las mejillas…. Se equivoca el que piense que Doña Ignacia era mujer ligera o de la calle, era mujer de familia, tuvo hijos y se casó tres veces.

Si no un delito, por lo menos falta de respeto y galanura sí es, tratar tan brevemente la actividad de la Güera Rodríguez en  la Independencia de México. No podemos más que invitarlos a conocerla más de cerca en el libro de don Artemio del Valle Arizpe. “la Güera Rodríguez”

EL BARON DE HUMBOLDT (Amigo de la Güera Rodríguez) TUVO ALGO MAS QUE VER EN LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO…

“El gobierno de Madrid, desestimando el recelo y precaución con que hasta entonces se había procedido, evitando que los extranjeros tuviesen conocimiento de las cosas de América, permitió que el barón de Humboldt, célebre viajero prusiano, visitase las principales provincias de Venezuela, Nueva Granada, el Perú y México, mandando se le diesen en las oficinas todos los datos que necesitase. Sus observaciones fueron no solo astronómicas y físicas, sino también políticas y económicas, y los extractos que publicó estando en el país, y después su Ensayo político sobre la Nueva España, que salió a luz en Paris en 1811, hicieron conocer esta importante posesión a la España misma, en la que no se tenía idea exacta de ella; a todas las naciones, cuya atención se despertó; y a los mexicanos, quienes formaron un concepto extremadamente exagerado de la riqueza de su patria, y se figuraron que esta, siendo independiente, vendría a ser la nación más poderosa del universo”.

Lucas Alamán “Prolegómenos a la Independencia de México

7.- De generalísimo a prisionero

Estudiante sobresaliente, más por su inteligencia, que por estudioso.

Por lo general es a los viejos sagaces y astutos a los que se les llama “viejos zorros”; Hidalgo, desde joven ganó el apodo, sus compañeros de estudios le decían “Zorro”. Por lo menos leía francés, latín, italiano y español, y dominaba unas tres lenguas indígenas: Náhuatl, Otomí y Tarasco. Serían sin duda las lecturas en francés las que más influyeron en su pensamiento liberal.

No era fácil ni permitido tener algunos libros o leerlos. La inquisición se encargaba de cuidar que la gente no se “corrompiera” con ideas perversas. De allí que muchas cosas tuvieran que hacerse muy en secreto y a escondidas, como la conspiración insurgente.

Sabemos que El Quijote entró de contrabando a América y otro ejemplo, de esos años, es el caso de un joven, Antonio de Castro, que en 1803 fue condenado a seis años de destierro en Filipinas por haber leído “Emilio” de Jacobo Rousseau, y haber criticado a los Papas y a los inquisidores.

Desde julio de 1800, el tribunal de la Inquisición recibía denuncias contra el sacerdote Miguel Hidalgo. Era de los muchos que veían las injusticias del Rey y de la Iglesia, que en ese tiempo caminaban de la mano. Si Hidalgo pudo evadir el Tribunal fue porque a más de hablar, hacía y promovía labores sociales en las parroquias donde estuvo, ya fuera iniciando una banda de músicos, enseñando oficios, promoviendo cultivos nuevos, como las parras y los gusanos de seda en Dolores. Que Hidalgo era rebelde no cabe duda, que era líder, tampoco, que su sagacidad no le alcanzó, o no la supo usar para controlar el movimiento Insurgente y tampoco. En los campos de batalla pronto vieron los mismos líderes que lo invitaron al movimiento, especialmente Allende que Hidalgo no tenía capacidad como militar. Cuando quisieron poner remedio, fue tarde. En seis meses Hidalgo juntó un ejército que algunos calculan hasta en 100,000 y en seis meses, de Septiembre a marzo, fracasó casi completamente su movimiento.

A Hidalgo parece que lo segó alguna sed de venganza, o algo que no se alcanza a comprender, que lo llevó a cometer muchos errores: permitió atrocidades, que pudo evitar y que hicieron daño a la causa, le faltó visión política y talento militar, por lo que casi a él solo se le achacan las derrotas que los llevaron huyendo hasta caer en las manos del traidor Elizondo en Las Norias de Bajan, Coahuila, donde fueron hechos prisioneros casi todos los jefes insurgentes y más de 900 de los  mil soldados de tropa que los acompañaban.

Hidalgo, después de largo juicio, cuando ya habían sido ejecutados los demás jefes, fue fusilado y decapitado el 30 de julio de 1811.

Su recuerdo guardamos todos los mexicanos en calles de todos los pueblos, que no creo que haya uno sólo que no tenga una calle Hidalgo, en miles de estatuas y monumentos, en un aeropuerto y un estado que llevan su nombre… y más que nada en la memoria agradecida de los ciudadanos.

Con su aprensión y muerte parecía que se le daba el tiro de gracia al movimiento, pero quedaban otros muchos mexicanos ansiosos de libertad, sobre todo, quedaba un roble que se llama José María Morelos y Pavón.

7.- MORELOS

José María Morelos  Nació en Valladolid, hoy Morelia en su honor,  el 30 de Sep. de 1765. Fue fusilado en Ecatepec, Edo de México el 22 de Dic. 1815.

Estudió lo elemental en una escuelita de su abuelo materno. Sus padres se separaron y muy joven anduvo trabajando en haciendas en labores del campo, de lo que le quedó una herida en la nariz que le dejó un toro y tal vez los dolores de cabeza que lo atormentaron toda la vida, se los aminoraba atándose un paño a la cabeza, como aparece en muchos retratos. Además de labriego fue arriero. Buena profesión en esos tiempos. En sus correrías visitó varias veces la ciudad de México y conoció muy bien todos los caminos y poblados de la región. Ya todo un hombre, entró al seminario en 1789 y se ordenó en 1799. En 1810 atendía dos parroquias pobres, una sola no mantenía a un cura: Nocupétaro y Carácuaro en Michoacán

El 20 de octubre Hidalgo detuvo las tropas que avanzaban a la ciudad de México en Charo, cerca de Nocupétaro y allí se le presentó don José María Morelos pidiéndole que lo aceptara de capellán de las tropas. Hidalgo le dijo que más le gustaba para general que para capellán y lo comisionó a que fuera a regar la llama de la insurgencia por el rumbo del sur, con el nombramiento de “General de los ejércitos americanos para la conquista y nuevo gobierno de las provincias del sur, con autoridad bastante”. Dándole la encomienda principal de que se apoderara de Acapulco, que era importante centro de comunicaciones y comercio con Filipinas y toda el Asía Oriental. Cualquier otra persona hubiera dicho que Morelos más parecía capellán; Bajo de estatura, apenas medía metro y medio, unos cinco pies y además era rechoncho, pero Hidalgo no sé equivocó. Morelos fue buen general.

Juntó Morelos en su parroquia 25 hombres armándolos de escopetas y lanzas y marchó a las “tierras calientes” del sur.

La idea de Morelos siempre fue no formar un gran ejército, sino seleccionar la gente y en eso fue afortunado, porque todos sus lugartenientes fueron de los más hábiles y nobles guerrilleros que vio el movimiento. Matamoros, Los Galeana, Los Bravo, Mier y Terán, Vicente Guerrero y  Guadalupe Victoria…Fueron las tropas y los jefes de Morelos los que dieron más batallas y mejor organizadas a las tropas realistas.

En cuanto a sus soldados escribía Morelos en una carta a un amigo cura:

“Veo de sumo interés escoger la fuerza con que debo atacar al enemigo, más bien que llevar un mundo de gente sin armas ni disciplina. Cierto que pueblos enteros me siguen a la lucha por la independencia, pero les impido diciendo que es más poderosa su ayuda labrando la tierra para darnos el pan a los que luchamos”

Huetamo, Provincia de Michoacán a los veinticinco días del mes de octubre del año de Nuestro Señor de mil ochocientos diez. José María Morelos

Lucas alamán dice de Morelos:

“Morelos, en efecto, sin haberse presentado todavía él mismo en el campo de batalla, había logrado por medio de sus tenientes los Ávila, batir con fuerzas inferiores a los realistas; y en el corto espacio de dos meses, habiendo empezado la campaña con 25 hombres que sacó de su curato, había reunido más de dos mil fusiles, cinco cañones, porción de municiones y de víveres, tomando todo al enemigo.” Lucas Alaman

En Saltillo, Allende dejó como cabeza del movimiento a don Ignacio López Rayón, que fue el primero en Formar una Junta Suprema de Gobierno, conocida como la Junta de Zitácuaro. Después Morelos formaría el Congreso de Chilpancingo, con lo que empezó a haber algunas divisiones. La declaración del Congreso de Chilpancingo es conocido como “Sentimientos de la Nación” donde se declara la independencia y las bases de la nueva Nación. No quiso aceptar elegantes nombramientos, simplemente quiso llamarse “Siervo de la Nación”

Después de cinco años de lucha incansable, de muchas victorias por todo el sur de México y algunos fracasos y errores, Después de haber perdido a sus dos brazos, como él mismo dijo: Matamoros y Hermenegildo Galeana, cayó preso cuando protegía la huida del Congreso de Chilpancingo a Tehuacán.

Fue llevado a México, enjuiciado, condenado, degradado de sacerdote por la inquisición y fusilado. Muriendo prácticamente con él el movimiento popular insurgente, que buscaba la Independencia del pueblo, como lo manifestaron las leyes y declaraciones, tanto de Hidalgo como de Morelos. Lo que vendría después con la “consumación de la Independencia” más trababa de mantener las posiciones y posesiones de posesionados el país que dar verdadera libertad a los oprimidos.

Es Morelos uno de los Héroes más entregados a la causa y ejemplo más puro de amor a su México y a su gente.

FECHAS QUE NO SE PUEDEN OLVIDAR.

16 DE SEPTIEMBRE DE 1810. En Dolores Hidalgo, Guanajuato inicia la guerra de Independencia.

24 de mayo de 1811 MORELOS tomó la ciudad de Chilpancingo.

24 de Feb. de 1821 Iturbide proclama el Plan de Iguala (Hoy se celebra el día de la Bandera en ese día)

En sus primeros párrafos decía: “Trescientos años lleva la América Septentrional

de estar bajo la tutela de la nación  más católica y piadosa, heroica y magnánima…”

28 De Sep. 1821 Se publica el Acta de Independencia del Imperio Mexicano,  y empezaba así:

“La nación mexicana, que por 300 años no ha tenido voluntad propia

ni libre uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido”

(Otro lenguaje diferente al Plan de Iguala)

5 de Enero de 1822 se incorporaron a México las Provincias de América Central. En Junio de 1823 vuelven a separarse al no gustarles la situación que se vivía en México, sólo Chiapas decidió quedarse en México.

FECHAS PARA OLVIDAR.

21 de enero de 1811.- Entra Calleja triunfante a Guadalajara después de derrotar al ejército de Hidalgo en la batalla del puente de Calderón el 11 de enero.

30 de Julio de 1811.- Hidalgo es fusilado y decapitado en Chihuahua.

22 de dic. 1815.- es fusilado Morelos en Ecatepec  Edo. de México.

27 de oct. 1817.- Muere Pedro Moreno y el 11 de Nov. es fusilado Javier Mina. Siete meses duró su carrera en México.

23 de mayo de 1812.- El Amo Torres es sentenciado a morir en la horca en Guadalajara, su cuerpo fue descuartizado. Su cabeza estuvo en el lugar del patíbulo durante cuarenta días, su brazos fueron llevados uno a Zacoalco y otro Mexicaltzingo. Sus piernas a las garitas de San Pedro y del Carmen.

FECHAS QUE NO FUERON

29 de sep. de 1810 Se inicia el movimiento Insurgente en San Miguel  el Grande.  Con mucho orden y entusiasmo salieron 300 hombres, encabezados por Ignacio Allende, bien armados y entrenados, a los que pronto se les unirían prácticamente todas las fuerzas militares del país.

31 de Octubre. El ejército Insurgente, después de derrotar al general Trujillo en el Cerro de las Cruces, entra triunfante a la Capital. Encuentran poca resistencia. Hidalgo es aclamado como libertador, recibido en Catedral con un solemne Te Deum y un banquete en el palacio Virreinal. La Independencia estaba consumada… México empezaba a ser.

18 de julio de 1824 Felipe Garza da razón a Iturbide de que el Congreso lo ha sentenciado a muerte, que no lo haga cometer una injusticia, que se regrese por donde vino y que si, después de eso, vuelve a pisar territorio mexicano, entones sí tendrá que fusilarlo. Iturbide se regresó al destierro y murió anciano en Europa.  Para la celebración del bicentenario de la Independencia en 2010, sus restos se juntaron con los de Porfirio Díaz en Paris.

INVENTARIO DE LA RIQUEZA DEL VIRREY.

Aunque José de Iturrigaray fue de los peores Virreyes de México (1803-1808),  no podemos dudar que otros también hayan hecho fortuna en México, aparte de su sueldo. Los españoles sospechaban que Iturrigaray traía intenciones de asociarse con los criollos y proclamarse rey de México Independiente…por lo menos eso alegaron, pero la verdad es que había muchas quejas contra él, por lo que fue depuesto y mandado prisionero a España donde se le siguió juicio, aunque salió bien librado y sólo tuvo que pagar una pequeña cantidad de lo mucho que había robado.

Esta es una parte del inventario que se hizo cuando se le apresó. Las alhajas de la esposa y otras riquezas ya las había sacado del palacio…

“….Nombrados al efectos los comisionados arriba dichos, los oficiales recogieron las perlas que se habían comprado para la reina, cuyo valor ascendía a 60000 ps., las cuales estaban en las cajas reales, de donde las hizo sacar el virrey luego que supo los sucesos de Bayona y las tenía en su poder, habiéndose echado de menos al revisarlas en las cajas, el hilo y perlas sueltas que dieron motivo para tantas contestaciones. Todo lo demás que se encontró, se inventarió y depositó en el orden siguiente:

Una crecida cantidad de brillantes; 2 cruces de la Orden de Santiago, todas guarnecidas de brillantes; 4 cajas de polvo, de oro macizo, las dos con el retrato de su mujer, y algunas guarnecidas de brillantes de primera labor; 2 ternos de hebillas de oro; 1 polvorín de oro; 36 cucharas de tomar café, todas de oro; idem para el azúcar; un plato grande con ramilletes, todo de oro; 4 platos de oro de distintas labores, algunos hechos a trojel; 49 cubiertos de oro macizo y de distintas labores, con inclusión de cuchillos cabos de oro; 9 mancerinas de distintas labores, algunas con taza, todas de oro; 1 palangana, 2 pescaderas, 1 azafate y 1 escribanía completa, todo de oro; un canasto de oro con varias labores; dos espadines de oro; 6 bastones con puño de oro, incluso uno guarnecido de piedras; una gran cigarrera para puros y otra para cigarros, de oro, con trofeos de lo mismo; un collar con seis cascabeles, y un medallón colgado todo de oro.

En una gaveta se encontró una gran cantidad de onzas, medias onzas y gran número de monedas de oro. A la espalda, donde el virrey se sentaba en su despacho, se halló un cajoncito con un letrero que decía: Dulce de Querétaro. Al ir a alzarlo no lo pudo mover un hombre; llamó la atención de los circunstantes, y mandado abrir por el juez comisionado, se hallaron dentro de él 7383 onzas de oro. Al querer también mudar un baúl, se halló la misma dificultad que con el cajón: contenía un grande tejo de oro, y de este propio metal otras piezas como piletas de agua bendita, campanillas, mancerinas, collares con aretes, y una flecha de Cupido, ayaguales, marcos, piedras o granos, y otra infinidad de piezas de oro.

Encontráronse además las piezas de plata siguientes: 50 docenas de platos con cucharas, tenedores, cuchillos, etc.; 5 cucharones; 3 bombillas; 2 trinchadores; 3 docenas de cucharitas de café; 2 dichas sobredoradas; 10 soperos grandes con tapas y tinas de varios tamaños y figuras; 2 docenas de grandes fuentes hechas a cincel, de varios tamaños y figuras; 3 docenas de pescaderas de varios tamaños; 12 ensaladeras; 6 platones; 5 saleros; 14 candeleros; 1 escribanía completa; 5 azucareros de varias figuras; 8 floreros; 5 salvillas; 3 vinajeras; una conservera; 2 jarros de barba; 1 ponchera; 5 cafeteras; 1 chocolatera; 2 cajas cuadradas para tocador, de distintos tamaños; varias piletas de agua bendita; varios azafates; escupideras; orinales, etc., etc.; la estatua de Carlos IV a caballo, con su pedestal hecho a martillo; 29 piedras de mina grandes de mucho valor; 1 sagrario; 9 piezas de plata copella con varias figuras; 11 piezas de ramillete de hermosa hechura y de plata maciza, para cubrir las mesas, y otras varias figuras, marcos, medallas, etc., etc., que constan en el inventario de recibo que firmaron los oficiales reales, como depositarios de todo.

Asimismo se encontraron las escrituras de capitales impuestos a réditos en el tribunal de Minería, de a 100000 pesos para cada uno de sus cuatro hijos, y otra escritura más de 12000 pesos, que todas hacían 412000 pesos, y 36110 pesos hallados por los rincones, en talegas”.

Lucas Alamán “Prolegómenos de la Independencia”

10.-    AGUSTÍN DE ITURBIDE EL CONSUMADOR

Agustín de Iturbide era muy diferente a Miguel Hidalgo. 28 años tenía cuando se inició la Independencia, cumplió los 38 el día que entró triunfante a la ciudad de México, al frente del ejército de las tres garantías: Liberad, Unión, Religión.

Mal estudiante, pero buen negociante. A los quince años era administrador de la hacienda de su padre. Allí se convirtió en gran jinete y pronto lo atrajo el uniforme militar, que atraía buenos partidos para matrimonio,  y el apuesto joven militar de 22 años se casó con la hija del Intendente de Valladolid, su tierra natal. Al año de casado, en 1806, lo mandaron a maniobras a Jalapa, allá donde otros militares: Michelena, Allende, Abasolo, Aldama, platicaban en secreto que sería posible y conveniente un rompimiento con la “madre” Patria.

De regreso de Jalapa, en 1808, lo invitaron a lo que se llamó “la Conspiración de Valladolid”; fingió interés, pero lo que hizo fue delatarlos, traicionando a sus antiguos compañeros de armas en los entrenamientos de Jalapa.

Hidalgo lo invitó a su causa, le prometió buen grado militar y respetar la hacienda de su padre. Iturbide no aceptó y la hacienda fue saqueada, lo que alimentó la sed de venganza en Iturbide y recibió con gusto la orden de ayudar al general Torcuato Trujillo a defender la capital de las tropas insurgentes que se avecinaban. La verdad es que en esa batalla del Cerro de las Cruces Iturbide y los realistas fueron derrotados, pero se cambió el informe de guerra y por su destacada actuación lo ascendieron a Capitán. Allí se vio una vil acción de Trujillo, que  no se comentó mucho en México, pero en Europa sí y se desprestigió al General. Fingió que querían parlamentar para rendirse y levantaron la bandera blanca, pero cuando los enviados insurgentes se acercaban dispararon contra ellos y resumieron la batalla. ¿Sería idea de Iturbide? Nadie supo, nadie sabe.

En 1812 lo enviaron al bajío, donde acabó con las correrías del cabecilla Albino García, “el manco”, al que descuartizó y le fusiló 170 prisioneros. El niño Agustín que les cortaba un dedo a los pollos de su corral para divertirse viendo cómo caminaban, también se mostró cruel en el campo de batalla. En  premio fue ascendido a Teniente Coronel. Ese mismo año tomó preso a José María Liceaga vocal de la Junta de Zitácuaro, junto con todos los defensores de unas fortificaciones en la laguna de Yuriria. Esos triunfos los aprovechaba para hacer amistades con los altos jefes, en especial con el general Calleja y no se equivocaba. En 1813 Félix María Calleja fue hecho virrey y a Iturbide lo nombraron Coronel, al mando de 1200 hombres del regimiento de Celaya;  poco después fue jefe de todas la fuerzas de Guanajuato y terminó por ser nombrado Intendente de la provincia.

En 1814 una relativa calma le ayudó a explotar su puesto de Intendente y hacerse rico monopolizando productos como azúcar, aceite y cebo. Pero no descuidaba la guerra a los insurgentes, causando terror en la región, porque Iturbide y sus tropas tenían fama de crueles y sanguinarios. Cuando el 15 de octubre anunció que Fernando VII había vuelto al trono y se abolía la constitución de 1812, para celebrar ejecutó a cincuenta prisioneros.

A fines de 1814, Iturbide dio por terminada la pacificación de la intendencia de Guanajuato, por lo que creía merecer algo y fue ante Calleja y le pidió la pensión, el saludo y las insignias que se le concedían a los generales heroicos. Calleja se negó, por lo que Iturbide pidió licencia de dos años, porque iba a ir hasta España a exponer su caso. Calleja le negó la licencia, pero lo contentó haciéndolo además intendente de Valladolid.

El 10 de abril de 1816 Iturbide recibió órdenes de entregar el mando militar y presentarse en la capital a responder acusaciones de varios guanajuatenses que se quejaban de sus desmanes y abusos. Calleja le dio largas al asunto, porque parece que llevaba parte en las ganancias de los negocios de Iturbide. En eso hubo cambio de virrey y Ruiz de Apodaca no lo declaró culpable, pero tampoco inocente, simplemente le quitó el cargo de intendente. En enero de 1817 Iturbide se mudó con todo y familia a la capital hasta que su honor fuera restablecido. Pasó el relámpago de Javier Mina y no llamaron a Iturbide y para colmo alguien lo acusó de impío ante la inquisición, por lo que tuvo que andar por las calles rezando en voz alta y golpeándose el pecho, aunque también asistía a fiestas de sociedad y derrochó parte de su fortuna cortejando a una ya mayorcita Güera Rodríguez.

El virrey le dio en una hacienda cercana a Chalco arriendo, casi para retirarlo de en medio, como personaje molesto, como hacía el gobierno con los personajes que ya no le servían.

Pero Iturbide creía que todavía servía y en Chalco estuvo esperando una oportunidad de volver a las acciones y la oportunidad se le presentó.

11.- LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA.

Más de fuerza que de gusto se encontraba Iturbide semi retirado administrando la hacienda de Chalco, esperaba la oportunidad de regresar a la vida pública. Y la oportunidad llegó.

En enero de 1820, en España, los Jefes liberales de un batallón acantonado en Cádiz destinado a servir en América se rebelaron y pronto se les unieron otras unidades y obligaron a Fernando VII a renunciar al absolutismo que había impuesto en 1814 y seguir nuevamente al constitución liberal de 1812. Por esta constitución se suprimía la  inquisición, se limitaba el poder eclesiástico, se reducían los diezmos, se suprimían órdenes religiosas y se tomaban precauciones para que la iglesia no siguiera acaparando bienes raíces, se decretaba la libertad de prensa… Se voltearon los papeles, los perseguidores eran perseguidos… y esas medidas deberían de aplicarse también en México.

El susto fue grande para muchos en México. Acá esas medidas no les convenían a muchos y era urgente hacer algo antes de que las cosas llegaran a mayores. Se formaron juntas y conspiraciones, siendo la del templo de la Profesa, en la Capital, donde el canónigo Matías Monteagudo reunió clérigos y burócratas importantes y resultaron con un plan para independizar la Nueva España, ofrecer el trono a Fernando VII o  cualquier monarca que quisiera ser rey de México, pero que permitiera que los poderosos lo siguieran siendo. Altar y Trono, deberían seguir siendo la norma apoyados por un ejército fiel. Se alegó que la imposición de la nueva constitución no era válida porque el rey había dado su decreto sin estar en plena libertad. Una cosa era clara: había que romper con esa España que se dejaba imponer leyes liberales.  Sólo faltaba un militar que encabezara la causa… Santa Anna todavía no estaba maduro, años más tarde sería al que llamarían cada que los poderosos mexicanos, “altar y trono” estuvieran en problemas, y se pensó en Iturbide, que estuvo presto a dar el golpe.

Los militares en ese tiempo eran algo como los galanes de Hollywood y Agustín de Iturbide era uno de los principales. El virrey le dio la comandancia del Ejército de Sur, con base en Teloloapan, Guerrero. A fines de noviembre ya estaba en su destino, pero no se dedicó a perseguir a los pocos insurgentes que seguían fieles a Vicente Guerrero, que a veces llegaban a ser 2,500, pero otras veces apenas eran cinco. Iturbide  venía cambiado, ya no volvió a ser el terrible, sanguinario y cruel enemigo de los insurgentes, sino que buscó el acercamiento y  un arreglo para llegar a la Independencia sin derramar más sangre.

El 24 de Febrero de 1821 reunió sus tropas en Iguala y les presentó su plan de las tres garantías. Religión, Independencia y Unión. Se defendería la religión católica como única, sin tolerar ninguna otra. Lo que equivalía a que la iglesia seguía gozando de los mismos privilegios; Independencia completa de España y Unión significaba igualdad entre españoles y nativos americanos. Sonaba bonito el plan, sobre todo, porque todos estaban cansados de guerras. Guerrero fue de los primeros en unirse al plan y luego, poco a poco todos los jefes, incluyendo algunos realistas como Pedro Celestino Negrete en Guadalajara, se unieron a Plan de Iguala. En las pocas acciones de guerra que hubo se calcula que murieron unos 150, por lo que se puede decir que no fue nada comparado con los miles de muertos que dejaron las luchas anteriores.

Guadalupe Victoria Salió de su escondite de las selvas de Veracruz donde pasó casi dos años y en Julio, junto con Nicolás Bravo, se unió al Plan, simplemente le sugirió a Iturbide que el primer Presidente debería ser un Insurgente que no se hubiera indultado… como él mismo.

El virrey Ruiz de Apodaca, conde del Venadito, no podía ya con la rebelión, Iturbide contaba ya con más de 70,000 soldados. Los ricos Españoles, desconfiando del virrey lo quitaron y pusieron en su lugar a comandante de las fuerzas españolas, el mariscal Francisco Novella, pero en Madrid ya habían nombrado al nuevo Virrey, Juan O´Donojú que ni siquiera alcanzó a tomar el puesto, pues desde que llegó vio que la cosa no tenía remedio y lo único que podía lograr que las tropas españolas salieran sin molestia y se respetara la vida y los bienes de los españoles. En Córdoba. Veracruz se firmó el tratado donde aceptaban todas las partes del Plan de Iguala, nada más se añadió que de no aceptar el trono de México ningún príncipe Borbón, La Junta de representantes erigiría otro monarca… No se decía que tuviera que ser europeo. Gente mal pensada dice que con eso dejaba la puerta abierta para coronarse Agustín Primero de México….

Novella con unos 6000 soldados españoles, centenares de negros que prefirieron ser esclavos de los españoles  que de los criollos y muchos de los altos burócratas con sus familias se dispusieron pronto a regresar a España, muchos otros españoles decidieron quedarse en la nueva patria.

El 27 de septiembre, día en que Agustín Iturbide cumplía sus 38 años se hizo la entrada triunfal en la capital del nuevo país: México. La Independencia estaba consumada…

Triste camino le quedaba por recorrer a Iturbide… y a México

Se ha dicho que la conquista la hicieron los indios y la independencia los españoles, cada quien tenía sus motivos, cada quien sabía lo que buscaba.

Podemos decir que la Independencia de México se inició por unos motivos y se consumó por otros. Se inició cuando el pueblo se quiso quitar el peso de la opresión y se consumó cuando los de arriba vieron el peligro de perder sus privilegios.

Si el movimiento de Independencia se inició porque la riqueza del país y los puestos oficiales estaban en un pequeño grupo de peninsulares, hoy, después de 200 años, podemos ver el fruto de aquellos sacrificios y el gran triunfo de Iturbide al darnos Libertad: Hoy al celebrar el bicentenario de la Independencia podemos ver que 5% de la población tiene el 95% de la riqueza del país.

¡VIVA EL BICENTENARIO!

12.-SUCEDIERON COSAS….

Se dice que el dinero cambia a las personas, más las cambia la guerra. Con el pretexto de “son cosas de la guerra” se cometieron barbaridades en uno y otro bando en la guerra de Independencia, pero también hubo hechos humanitarios de perdón, de reconocimiento al valor del enemigo y hasta algunos  hechos jocosos.

La campaña de Hidalgo fue más bien sangrienta y trágica, estará, mal decirlo, pero afortunadamente corta. El único que vino a darle una nota tragicómica al final fue el fraile Gregorio de la Concepción, que pudo escaparse a la ejecución después de caer preso con todos los caudillos en las Norias de Baján y que años después escribió sus memorias. Sus mentiras y sus detalles hacen hasta amena una historia de por sí triste. No sólo cambia los nombres de lugares, sino que inventa algunos hechos.

Las campañas de Morelos de casi cinco años, comparados con los seis meses de la campaña de Hidalgo, dieron más Historia e historias.

Hubo la famosa batalla de El Veladero cerca de Acapulco. Morelos mandó a… Alguien a tomar ese cerro, pero al parecer tanto el ejército Insurgente como el de los realistas estaba formado en su mayoría por soldados inexpertos, de manera que “a los primeros balazos el primero que corrió… fueron todos. El tronar de cañones, la tracatera de las escopetas y pistolas, el ruido de tambores y la gritería de unos y otros, no era para más. Los dos bandos huyeron, unos corrieron para un lado y otros para el otro. Los oficiales trataban en vano de detenerlos… Aquello estaba empezando… pero era inútil. Quiso la suerte que por el lado de los Insurgentes un muchacho al ver que se avecinaba una batalla, se trepó a lo más alto de un árbol para ver la refriega, al ver que corrían todos y que no iba a haber función, detuvo a los que corrían y les dijo que se devolvieran, que los realistas iban en retirada… Fue por eso que se regresaron a perseguir a los que ya iban lejos, pero dejaron muchas cosas tiradas en el campo de… lo que no fue batalla. Si todavía nos reímos nosotros, ellos han de haber reído más y se harían la burla unos a otros.

Acto responsable de Morelos que antes de levantarse en armas fue al obispado a decirle que iba a dejar la parroquia, porque se iba a la guerra, que mandaran otro párroco que atendiera a los feligreses, pero que el guardaran su tercera parte que le correspondía de las entradas.

Acto vil el de Torcuto Trujillo en la batalla del Monte de Las Cruces, cuando sacaron al bandera blanca de rendición y al acercarse los insurgentes para parlamentar los términos d rendición, los acribillaron a balazos.

Acción noble la de Nicolás Bravo al perdonar a 300 españoles que le ordenó ejecutar Morelos, para que vengara la muerte de su padre, don Leonardo Bravo, que había sido ejecutado a garrote por los realistas. Algunos españoles agradecidos se unieron a las tropas de Nicolás Bravo.

Trago amargo el de Vicente Guerrero al no poder complacer a su padre que fue a pedirle en nombre del virrey que depusiera las armas y no pudo complacerlo.

Un acto de respeto del realista Avilés, reprendió a sus soldados que se burlaban y profanaban escarnio la cabeza  de Hermenegildo Galeana que habían clavado al tronco de un árbol en la plaza de Coyuca.  “Esta cabeza es de un hombre valiente” Dijo y la llevó al templo parroquial para que la sepultaran.

Acto de imprudencia de los insurgentes que después de tomar Acapulco fue tanto el aguardiente que tomaron, que apenas si habría unas dos docenas de soldados sobrios. Si Vélez hubiera regresado habría vuelto a tomar la plaza sin mucho trabajo.

Acato incomprensible de Hidalgo, que todavía se discute ¿por qué no entró a la Capital después de vencer a Trujillo? Allí hubiera culminado la lucha con la victoria Insurgente… Que porque no quiso que hubiera saqueo y carnicería, que porque no tenían suficiente parque, que porque Calleja venía en camino con sus tropas… pero hay quien diga que en la capital tenían presa a su cuñada, esposa de su hermano Manuel y a sus sobrinos y amenazaron con degollarlos si entraba a la ciudad… La verdad nunc se supo.

Acto de burla fue de Fernando VII dar el título de Conde del Venadito al virrey Apodaca, porque en el rancho el Venadito fue muerto Pedro Moreno y Mina tomado preso. En vano suplicó el virrey que le cambiara el nombre o le quitara el condazgo, Fernando no accedió y el virrey tuvo que soportar burlas.

Una del Quijote. Estando la ciudad de México temerosa nomás esperando a ver a qué horas entraban los insurgentes al saqueó y la matanza, vieron que se acercaba una grande polvareda. Empezaron los llantos, los rezos, las carreras y los desmayos… hasta que la polvareda se fue acercando y pudieron constatar que no eran las tropas insurgentes, era una manada de borregos que traían los pastores al rastro.

Un platillo. El gusto fue general. Las esperanzas eran tantas que todavía alcanzamos muchas nosotros. Unas monjitas de Puebla para celebrar la bandera inventaron un platillo con una tira verde de perejil, una blanca de pulpa de nueces y una roja de granos de granada, los hoy famosos chiles en nogada.

Por discutidas y sabidas no mencionamos ni la historia del Niño Artillero ni la del Pípila, pero cualquiera que entre con calma por esos campos de la Historia encontrará muchos pasajes de feliz memoria y muchos de memoria ingrata. Lo lamentable es que después de once años de lucha y después de casi medio millón de muertos, no se haya logrado ni la Independencia que estaba en la mente de los primeros insurgentes ni la que proclamaron los últimos.

14.- PARTICIPACIÓN DE LA IGLESIA EN LA INDEPENDENCIA.

Alguien preguntaba en la internet que por qué la Independencia de México  la iniciaron los curas. Tan falsa es la pregunta como las respuestas que le dieron. No fueron los curas los que iniciaron, por más que suene el nombre de algunos y Miguel Hidalgo y Morelos figuen entre los principales. La verdad es que la iglesia oficialmente estaba en contra de la Independencia, muestra de ello fueron las excomuniones y las degradaciones a que fueron expuestos los sacerdotes presos.

De 7341 sacerdotes que había en México sólo 161 participaron en el movimiento insurgente. Los obispos eran nombrados por el rey. Había 8 obispos y el arzobispo de la ciudad de México y todos eran españoles peninsulares, sólo el de Puebla era nacido en México.

En la consumación ya hubo participación de la alta jerarquía, pero era ya un movimiento diferente al iniciado por Hidalgo y Morelos.

Con todo, es justo decir que la participación de los curas en el movimiento Insurgente fue valiosa y heroica en la mayoría de los casos, sin faltar las excepciones como el Padre Torres de Pénjamo, por ejemplo.

13.- LOS GENERALES, LOS CAPITANES,  LOS LIDERES

Mencionar a los Insurgentes que jugaron papel importante es tarea muy difícil, porque fueron muchos y de muchos no queda más que el nombre y a veces ni eso, pero en esta breve reseña no podemos dejar de mencionar algunos por lo menos.

Don Ignacio López Rayón. Fue dejado al frente del movimiento en Saltillo, cuando los caudillos viajaban hacia el norte y fueron aprehendidos. Formó la Junta suprema de Zitácuaro y por eso tuvo algunos roces con Morelos cuando éste convocó el Congreso de Chilpancingo.

José Antonio Torres “El amo”. De Hidalgo recibió la encomienda de tomar Guadalajara y la tomó en Noviembre de 1810 para que Hidalgo entrara triunfante el 26. Luchó por Zacatecas, Michoacán y Jalisco. Hecho prisionero fue ahorcado, descuartizado y las partes de su cuerpo mandadas a lugares donde había derrotado a los realistas.

Pedro Moreno. Defendió la causa en Guanajuato y los Altos de Jalisco. Escapó del sitio del Fuerte del sombrero y murió en la batalla del Venadito donde fue hecho prisionero Javier Mina.

Don Andrés Quintana Roo, El padre Mercado, el padre Melgarejo, Pedro Ascencio, Gordiano Guzmán, González Hermosillo y cientos de héroes más, muchos de los cuales al triunfar la lucha no alcanzaron ni migajas y muchos ni siquiera un recuerdo digno en la historia, al grado que mucha gente no sabe ni siquiera por qué su pueblo se llama como se llama.

EN 1810 HABÍA EN MÉXICO

3749 HACIENDAS

6684 RANCHOS

30 CIUDADES

95 VILLAS

4682 PUEBLOS

14.- Desigualdades.

Alejandro Humboldt, (1769-1859) un ilustre alemán y que viajó por Santa María y todo el mundo, conoció La Nueva España por el año 1803, fue cuando conoció a La Güera Rodríguez y de ella se “enamoró”. Llamó a la Nueva España: “el país de la desigualdad”. Así dice: “Quizá en ninguna parte la haya (desigualdad) más espantosa en la distribución de caudales, civilización, cultivo de tierra y población…La arquitectura de los edificios públicos y privados, la elegancia de los muebles, el lujo de los vestidos de las mujeres, el tono de la sociedad, todo anuncia un extremo de esmero que contrasta extraordinariamente con la desnudez, la ignorancia y la grosería del populacho…En Caracas, los jefes de familia más ricos tienen unos 10,000 pesos de ingresos; en Cuba hay quien tiene 30,000 o  35,000; en el Perú nadie llega a un ingreso fijo y seguro de 6,500. Por el contrario, en Nueva España hay sujetos que, sin poseer minas, juntan un ingreso anual de 200,000 pesos.”

Y dice el mismo señor Humboldt que esa desigualdad era “aún más notable en el clero, parte del cual gime en la última miseria, al paso que algunos individuos de él tienen ingresos superiores al de muchos soberanos de Alemania… la percepción anual de ocho obispos novohispanos asciende a la suma de 539,000 pesos, de los cuales 130,000 (el doble de lo que ganaba el virrey) corresponden al arzobispo de la capital, en cuya diócesis misma hay curas de pueblos de indios que apenas ganan 100 o 120 pesos al año”.

¿Estaría exagerando el alemán ese? No creo. Más bien podemos darnos una idea de que la mala distribución de la riqueza, que todavía se ve en nuestro país, tiene sus raíces bien profundas y, por lo mismo, muy difíciles de arrancar. Exageraban en esos tiempos, ahora el Sr. Slim apenas tiene un sueldo de alrededor de 30,000.00 dólares mensuales…apenas el doble de lo que ganan senadores y diputados, pero la herencia sigue… Un señor acá se hizo Mayor de Bell, Ca y se puso un sueldo de casi un millón de dólares al año. Nada nuevo bajo el sol…

EL ECLIPSE

José de Iturrigaráy entró a México como nuevo Virrey el 4 de enero de 1803 y lo sacaron, por malas mañas el 16 de septiembre de 1808. La tarde del 21 de Febrero de 1803 se celebró la tradicional corrida de toros con que se recibía a los nuevos Virreyes. De hecho las corridas de toros eran comunes en muchas otras celebraciones. Esa tarde estaban en la corrida cuando… alguien apagó la luz. Hubo un eclipse de sol casi total. La corrida se suspendió durante el tiempo del eclipse y cuando apareció el sol de nuevo, la multitud aplaudió…  ¿Presagios? Ese Virrey ayudó mucho a que los criollos resolvieran separarse de España… Se ocultaba un sol… y nacía el nuevo.. Terminaba la colonia… empezaba el nuevo país.

Poderoso caballero…

Es don dinero,  No cabe duda que para toda empresa terrenal se necesita dinero y el movimiento de independencia necesitó mucho. Había que conseguirlo como se pudiera y muchas veces no fue por las buenas. Los insurgentes tenían simpatizantes ricos, pero no muchos, la mayoría era gente de pueblo, gente pobre de manera que había que quitarles armas y municiones a los realistas y dinero a los acaudalados españoles. Una “recaudación” famosa fuel llamado “robo del Jaral” Don Juan Moncada era el dueño y marqués del Jaral, conocido en la provincia por ser acérrimo enemigo de los insurgentes y pro ser muy rico. Mina supo del señor Moncada y decidió hacerle una visita. Moncada ya había enterrado  su tesoro en oro y plata y al saber que los insurgentes venían, no tuvo la cortesía de esperarlos, sino que dejo al capellán de la hacienda a que los atendiera. No hicieron  mucho caso a las pláticas del sacerdote y se dieron a la tarea de escarbar por todos lados. Un viejo criado los oriento al cuarto del tesoro. Escarbaron y escarbaron y muy hondo estaban a punto de dejar las coas por la paz, cuando en una palada de tierra saltaron unas monedas… y más abajo otra más hasta sumar 140,000 pesos de oro y plata, de los buenos, de los pesados. Cuatro carretas tiradas por bueyes salieron con la carga rumbo al fuerte del Sombrero. En lo escarpado de la sierra tuvieron que cambiar el cargamento a burros y en la subida algunos burros se “perdieron”, junto con 37,000 pesos, pero llegaron 107,000 muy buenos para los gastos.  Mucho se criticó esa acción, pero cuando Iturbide necesitó dinero para los gastos, no tuvo que escarbar. Ya le había sacado mucho al virrey, pero quería más y aprovechó que iban pasando cerca, rumbo a Acapulco, una caravana escoltada con burros, mulas y carros con el dinero de la Nao de China, que llegaba con carga de Filipinas a Acapulco y se regresaba con el dinero de las ventas… Le avisaron a Iturbide que allí iba ese encargo y que se temía que los insurgentes se apoderaran de él, que se lo encomendaba. No desaprovechaba oportunidad Iturbide y esa le caía del cielo. Redujo a los escoltas que acompañaban el cargamento y a los restantes los obligó, o los convenció de que entregaran su carga. Se la robó, pues, aunque mandó una carta a los comerciantes diciéndoles que no tuvieran pendiente, que cuando todo volviera a la calma les regresaría su dinero….   Eran 525,000 pesos de los buenos… Si Iturbide ya era poderoso, con eso era también rico… así cualquiera sueña con ser emperador… Como las cosas en México nunca han estado en calma, es hora que Iturbide no ha de pagar esa cuenta todavía….Pero sirvió  a que se consumara la Independencia… ¿o qué?

EN EL SUR SEGUÍA LA LLAMA.

En las montañas del sur de México, en el estado de Guerrero, así llamado en honor al insurgente, Vicente Guerrero seguía resplandeciendo la llama de la lucha insurgente. Vicente Guerrero y Pedro Ascencio la mantenían viva. Los dos valientes y entregados de lleno a la causa, los dos de cuna humilde y poca o nula preparación escolar, los dos decididos guerreros y maestros de las emboscadas y guerra de guerrillas.  Apenas iba adentrándose Iturbide con sus tropas a las montañas de tierra caliente, cuando Pedro Ascensio  tiende una emboscada y le matan unos cien soldados de  la retaguardia. Ese y otros encuentros en los que salieron triunfadores los insurgentes, no gustaban nada a Iturbide y en otros tiempos lo hubieran impulsado a contra ataques violentos crueles  y desalmados, pero esta vez se contuvo, su plan era otro. Incluso después de un combate, pide disculpas a Guerrero, diciéndole que esos encuentros ya no son necesarios; mantenían correspondencia. Iturbide parecía más entregado a rendir a Guerrero por la diplomacia que por las armas. A las primeras de cambio, se convenció de que Guerrero nunca depondría las armas, que pelearía hasta morir o ver un México Independiente. Cuando se convenció que eso resultaría del Plan de Iguala de Iturbide, no tuvo ningún reparo en ponerse bajo las órdenes del que había sido encarnizado enemigo. “LA PATRIA ES PRIMERO” dijo el noble Guerrero y lo siguen repitiendo los niños de las escuelas mexicanas.

El Conde del Venadito, el buen virrey Juan Ruiz de Apodaca no sabía… (¿o sería que no quería saber?) lo que traía en manos El Jefe de su tropas en el Sur, y cuando Iturbide le escribe diciéndole que había logrado la rendición de Guerrero, a de haber creído el Virrey que, por fin, volvía la calma a los territorios por él gobernados y que La América, la hija, seguía fiel a la madre, España. Todavía tuvo el “descaro”  Iturbide, que no desaprovechaba ocasión para lograr ganancia,  de decirle que la única condición de Guerrero era que no se le diera el nombre de indultado y que se la mandara un subsidio para vestir y alimentar a sus pobres tropas. Si algo se mando para Guerrero, ha de haber quedado en el camino, porque sus tropas fueron las únicas mal vestidas en el desfile de la inauguración de la Independencia, como se verá en otro capítulo.

En la VIDA DE MORELOS de don Alfonso Teja Zabre así se cuenta la historia de

EL NIÑO ARTILLERO

“….En lo más reñido de la refriega, el teniente coronel Segarra, creyendo descubrir síntomas de flaqueza, dijo a sus soldados: “Adentro, que la trinchera es nuestra”; y lanzándose al frente de ellos, ya estaba próximo a saltarla, cuando el brigadier Galeana salió a su vez, y diciéndole “Esto es lo tuyo”, le mató de un disparo de su escopeta. Quedó Segarra con medio cuerpo sobre el parapeto, y el capitán Mariano Escoto, que acompañaba a don Hermenegildo, le arrastró hacia adentro, arrancándole las charreteras para ponérselas.

Mientras eso sucedía en la trinchera norte, en la del noroeste, o sea la que cruzaba la calle del Encanto, había desembocado el regimiento Provinciales de Guanajuato, horadando casas y saltando cercas, hasta ya casi ocuparla, cuando fue salvada por el joven Narciso García Mendoza, quien, aficionado a la artillería (y del que cuenta la leyenda andaba buscando a su madre herida), tomó el botafuego, y, sin esperar más, prendió la mecha que disparó el metrallazo, produciendo destrozos en la columna irruptora. El disparo y las voces que dio el joven hicieron acudir al capitán José María Aguayo, que defendió la, trinchera sureste de la plaza, y también a don Pablo Galeana y a un destacamento que había mandado Morelos para reforzar los puntos más comprometidos. Estas tropas hicieron la defensa hasta rechazar al enemigo.”

DON PEDRO MORENO

Aquel bizarro insurgente

que se batió en el “Sombrero”.

El compañero de Mina.

El que brilló en los Rernedios.

El asombro de Jalisco.

La joya de los Lagueños.

Del rancho del Venadito

Escapa con bravo esfuerzo

después de dejar a Mina

Entre los verdugos preso.

Oh que tremenda sorpresa

Oh que dolor tan inmenso

,Qué bravura tan esteril!

Y Qué corazón tan negro

El que alentaba de Orrantia

¡Indigno y mal caballero!

Escapó medio desnudo,

Mas con su espada don Pedro

Esperaba  en una cueva

a su criado traicionero.

Que lo vendió al enemigo

En vez de darle consuelo.

Aguardaba sus caballos

El bravo insurgente inquieto

Cuando oye tropel confuso

Que se le acerca violento:

Eran los hombres de Orrantia

Que como lobos hambrientos

Se lanzaban a su presa

De ardiente furor rugiendo.

Moreno, altivo, orgulloso

Les esperaba soberbio.

Y los primeros que llegan

Quedaron a sus pies muertos.

Entonces aquellas fieras

Ceban en él sus aceros,

Y él combate y acomete

Y rompe el terrible cerco,

Y derribado pelea

Hasta el postrimer aliento,

Entregando al enemigo

Baldón, infamia y desprecio

Al dejarles el despojo

De su  cadáver sangriento.

Orrantia manda que corten

La cabeza del guerrero.

La clavan en una pica,

Y a Lagos la llevan luego,

Donde en alto la miraba

Triste e iracundo el pueblo,

predicando ¡Independencia!

De heroísmo dando ejemplo,

en vez de servir, horrible,

de advertencia y escarmiento

Guillermo Prieto

JOSÉ ANTONIO TORRES

De humilde hogar a la sombra,

Cultivando con esmero

La tierra, que le brindaba

A su trabajo buen premio,

Tranquilo y feliz vivía

un campesino modesto,

Sin que de su alma turbasen

La quietud, vanos deseos.

Un día, mientras el arado

Preparaba, escuchó el eco

De aquel grito que en Dolores

Hidalgo y los suyos dieron

Per libertar a la Patria

De la ignominia y el duelo;

El campesino al instante

Sintió latir en su pecho

El corazón de los libres,

Y sintió del héroe el fuego.

De Hidalgo la voz me llama,-

Torres se dijo;- al momento

Iré en busca del caudillo,

Que su voz es VOZ del cielo.

¡Adiós tranquila morada

De mis gratos días risueños!

¡Adiós, mis bueyes, mi campo,

Adiós, mis dulces recuerdos!

La Patria donde he nacido

Hoy reclama mis esfuerzos,

Y están malditos los hombres

Que la miran con desprecio.

Así dijo; a pocos días

Estaba en el campamento

A las órdenes de Hidalgo.

Por combatir el primero.

* **

El modesto campesino

Que escucha la voz del cielo,

Al frente se hallaba, a poco.

De unos leales guerrilleros.

Marchando para Colima

A sublevar a los pueblos,

Dejando por donde quiera

De su bravura recuerdos.

Iba engrosando sus filas

Su constante y noble empeño,

y  en Sayula y en Zacoalco

En breve forjó un ejército,

De sus soldados al frente,

Al enemigo venciendo.

Guadalajara rindióse

A Torres, de gloria lleno.

Pasaron después los días

Y en Calderón tuvo un puesto,

brillando en esa batalla

por su heroísmo y denuedo.

Michoacán luego fue el teatro

de muchos triunfos sin cuento,

Y temblaban los realistas

Al nombre del Guerrillero,

Aunque siempre a los vencidos

Torres miró con respeto,

Si con sus tropas lucharon

Cual deben los caballeros.

No combate el campesino

Halagado por los sueños

y la ambición : su bandera

Es el amor a su suelo,

Quiere que libre a la patria

logren hacer sus esfuerzos,

aunque perezca en la lucha

Al realizar ese anhelo.

* * *

Son las glorias de este mundo

Pasajeras como el viento,

Y es voluble la fortuna,

Y hiere el mal a los buenos.

De mil ochocientos doce

El cuatro de Abril, funesto

fue para Torres: Merino

Logró hacerlo prisionero,

después de haber derrotado

En una loma que al pueblo

De Tlasasalca está cerca,

A mil libres que murieron.

Y aquella ciudad, que un día

Cruzó Torres, entre inmenso

Gentío que le aclamaba

Por su valor y denuedo,

entrar lo vio conducido

entre ignominias sin cuento,

Y miró decapitarle,

y vio cómo dividieron

Los verdugos del tirano

del héroe famoso el cuerpo,

Para llevarlo a los puntos

De la ciudad y los pueblos

donde venciera otros días

Al opresor de este suelo,

que temblaba al sólo nombre

Del campesino modesto

Así su carrera heroica

Torres finó, sin que el miedo

ni en el cadalso asaltase

Aquel corazón de acero.

Así murió; mas su gloria

Eterna cual su recuerdo,

Guardarán los mexicanos

Mientras aliente su pecho.

Francisco Sosa.

LA JAULA

Alrededor de la Alhóndiga

La multitud se agrupaba.

Olas que a su impulso mismo,

Ya retroceden, ya avanzan

No cual las olas del Golfo

Que sonoras se levantan.

Ni cual las olas de nubes

Que silenciosas, calladas,

Sc entrechocan, se confunden,

Sc combaten, se separan,

En lo más alto del cielo

Anunciando la borrasca.

La multitud va creciendo.

Y por las calles cercanas

Nuevos refuerzos recibe

Del cerro y de la cañada.

Ya como ríos que suben.

Ya como ríos que bajan.

Pero no se oyen las voces

Que la multitud levanta

Cuando es multitud, y apenas

Si se escuchan sus pisadas.

Al pueblo de Guanajuato

Algún sentimiento embarga,

Que si no sale a sus labios,

Encerrándose en su alma,

Es porque el miedo Io exige

Que se encierre y que no salga.

Al pronto un débil murmullo

Se oye, y al pronto se apaga,

Escuchándose tan solo

No lejos de Tepetapa,

El rechinar de las ruedas

De una carreta pesada.

Todos los ojos se vuelven,

Todos devoran sus lágrimas,

Y se remueve algo grande

En las almas mexicanas,

No pudiendo comprenderse

Si eso que bulle en las almas

Es oración que se eleva

0 es maldición que se arranca.

Sigue la infame carreta,

ya atraviesa la calzada,

ya llega at puente, prosigue

Por breve espacio su marcha,

Del Marqués la cuesta sube.

Con grande esfuerzo, y se para

Delante de Granaditas,

y su luz el sol velaba.

Allá en lo alto, en lo más alto

Dc la Alhóndiga, clavaban

En cada uno sus ángulos

Los obreros una escarpia,

En tanto se abren las puertas

y del pueblo las miradas,

Alguaciles aparecen

Llevando unas grandes jaulas.

A la carreta se llegan

hombres de feroces caras

Descubriendo lo que encierra

Quitan al redor las tablas.

En ese instante solemne

La emoción al pueblo embarga;

Nada se oye, se diría

que el silencio se callaba.

¿Qué viene en esa carreta?

Ya las toman, ya las sacan.

¡Las cabezas de los héroes

Fusilados en Chihuahua!.

El verdugo la de Hidalgo

Sin ningún respeto arrastra;

Por los escasos cabellos

La toma, y toma la jaula.

y la introduce, esperando

que la eleven a la escarpia.

Toma luego la de Allende.

Sc oye al pronto una algazara

Al rumbo de los Pocitos.

Se abren del pueblo las masas

y entre ellas violentamente

Se ve un jinete que avanza.

¿Dónde está ese infame cura?

Lleno de coraje exclama

Y lo denuncia su acento

Como a un hijo de la España.

Y se acerca y su pregunta

repite con voz más alta,

el brazo extiende el verdugo

y la cabeza señala.

Al punto el recién venido

De su caballo se baja

Y a puntapiés, por el suelo

hace que ruede la jaula.

Del castillo en las esquinas

Las cabezas colocadas,

Se va dispersando el pueblo;

La noche de prisa avanza,

Y ya hay sombras en los cielos

Como las hay en las almas.

El jinete por la cuesta

Ya también Se retiraba.

Mas de repente el caballo

Sobre las manos se para.

Y desobedece al freno,

De un lado al otro se lanza

y se encabrita saltando

Y se sacude la carga.

Cae el español al suelo,

Como piedra disparada.

Y el pie derecho en las losas.     (Yla cabeza en las losas)  digo….

Se hizo trizas. Una anciana

Que cubierta la cabeza

Bajo el rebozo lloraba,

Se puso la Cruz y dijo:

“La cabeza consagrada

Pisaste… Mas Dios castiga

Aunque sin palo y sin cuarta”

Ramon Valle.


LA CAMPANA DE DOLORES

…….

¡Oh, campana de Dolores,

Bronce de sagrada lengua,

Que en doble noche de sombras

Anunciaste una alba excelsa!

Tú hiciste saber al mundo,

Al son de rotas cadenas,

La salida victoriosa

Del sol de la libre América:

Tú hiciste en solo un instante

Una falange guerrera,

De una raza sin anhelos

Tres siglos dormida y sierva;

La cual escribió en la historia

Con legendarias proezas,

A la libertad sublime

Inolvidable poema.

¡Si el fiero destino un día

nos pone otra vez a prueba,

y la patria que evocaste

Combatida bambolea,

Tu voz vibrante y gloriosa

Como antaño, lanza y suena,

Para que surjan de nuevo

Los héroes a la pelea!

JOSE LOPEZ PORTILLO Y ROJAS

Insurgentes Apodados

Presentación

El historiador zacatecano Elías Amador Elías Amador (1848-1917) tuvo la feliz ocurrencia y la paciencia para recopilar los apodos de muchos Insurgentes, algunos de los cuales sólo por el apodo son conocidos. Publicó su libro en 1910, precisamente para el Centenario de nuestra Independencia. Después lo reprodujo en 1946 más completo con el nombre: Noticias biográficas de insurgentes apodados.

De allí entresacamos algunos apodos, como muestra y para hacer honor a toda esa “gente del pueblo” que luchó por darnos Patria y que por lo menos merecen un digno recuerdo y nuestra gratitud. Como merecen nuestra gratitud los historiadores que rescatan del olvido a  estos héroes.

EL ANGLO– José Güemes. Estuvo en las Cruces y la Alhóndiga de Granaditas. Luego Anduvo por San Luis Potosí y vino a Guanajuato a unirse a  Albino García, Salmerón, Los Pachones, Cleto Camacho y otros afamados insurgentes.

EL AMO.- José Antonio Torres.  De San Pedro Piedra Gorda Guanajuato (Hoy Ciudad manuel Doblado)comisionado por Hidalgo anduvo  por Arandas hasta La Barca, Jamay, Mezcala, Colima, Sayula, Chapala, Zacoalco y otros lugares. Tomó Guadalajara, después anduvo en Piñones, Zacatecas, en el cerro de El Grillo. Terminó en Michoacán donde fue ahorcado y descuartizado en Guadalajara.

EL ARRIEROTE.- Pedro Rosas de Cocula, Jalisco

ATOLERO. Andrés Pérez de México.

LA BARRAGANA Se ignora su nombre, pero aparece en algún documento donde avisa que llegará a Zinapécuaro y que le dispusiesen carne y maíz para su gente y que comandaba muchos indios.

El BENDITO. Don Lucas Alamán dice que El Bendito era un temible bandido.

BOTAS. Máximo González. Este individuo era oriundo del Real de Borbón, en

la provincia de Nuevo Santander (hoy Tamaulipas).

BUEN BRAZO. Pedro N…

CABALLO FLACO. Era éste un sacerdote insurgente de quien el historiador don

Lucas Alamán dice que pertenecía al crecido número de eclesiásticos que,

movidos por sus vicios y perversidad, se habían adherido a la causa de la

Independencia. En iguales términos habla dicho historiador de otros sacerdotes conocidos

por padre Chinguirito y padre Zapatitos, de quienes no da sus nombres propios

CABO LEYTON. Rafael Iriarte. Mucho anduvo con los insurgentes, desde el principio, pero vino a morir fusilado por Rayón, con órdenes de Allende, porque se sospechas de traición.  Eso fue en Saltillo cuando huían.

EL CALERO.- José Atanasio Murcia

LA CAMPANERA. María Andrea Martínez.

EL CAMPECHANO.- José Antonio López, originario de Campeche.

CAMPOVERDE.- Matías Enríquez, nativo de Irapuato

EL CANELERO.- Juan Martínez

CAPITÁN PEPE.- Cayetano Ramos. El Capitán Pepe perteneció a las tropas insurgentes del caudillo don Víctor Rosales, a quien acompañó algún tiempo en varias expediciones por el Bajío, Aguascalientes, Zacatecas y San Luis Potosí.

LA CAPITANA.- Manuela Medina o Molina, originaria de Taxco.

EL CARNICERO.- Miguel González

COMANCHE, EL. Miguel Ramos Arizpe, originario del Valle de San Nicolás, en Saltillo, estado de Coahuila.

EL COJO. Magdaleno Medina. (Es apodo abunda..ba)

EL COLERO.- José Antonio Bárcena. Notable insurgente que con el carácter de coronel militaba en la provincia de Veracruz

EL COYOTE.- José Vigueras, originario de Totolapa.

CHILE VERDE. Gregorio Sevilla. Cabecilla insurgente que merodeaba por varios puntos inmediatos a México, el año de 1814.

CHATO MADERA. Originario de Zacatecas. Muy pocos días transcurrieron desde que el brigadier realista don Félix Calleja había abandonado la ciudad de Zacatecas para dirigirse a Aguascalientes y el Bajío, después de la derrota de don Ignacio Rayón, en el rancho del Maguey.

CHITO. José María Villagrán, originario de Huichapan, en el estado de Hidalgo.

EL CHINO.- Miguel González. Cabecilla notable que, con el carácter de teniente coronel, anduvo en el Bajío, prestando importantes servicios a la insurrección.

EL CHIVERO.- Pablo Antonio, originario de San Francisco Tetecala. Fue denunciado por su propia mujer, María Josefa de la Luz, quien lo delató de insurgente ante el capitán don Rafael Irazábal, el mes de abril de 1815, en Tlaquiltenango.

DIENTE MOCHO. De apellido Villarreal, originario de Teocaltiche, Jalisco.

LA GABINA. Juana Bautista Márquez. En una lista de causas y sumarias remitidas al auditor de guerra de Querétaro, don Matías Antonio de los Ríos, se hace referencia a la causa que en Guanajuato se instruyó a Juana Bautista Márquez, conocida por La Gabina, y a su hijo José María, acusados de haber tomado parte en los asesinatos cometidos en la Alhóndiga de Granaditas, cuando el ejército del cura Hidalgo atacó dicha ciudad.

LA GRIEGA.- Bárbara Rosas, originaria de Oaxaca. Bárbara Rosas era una pobre mujer que a principios del año de 1811,

LA GENERALA. Antonia Nava   … “No vengo a llorar; no vengo a lamentar la muerte de mi esposo; sé quecumplió con su deber; vengo a traer cuatro hijos; tres que pueden servir como soldados, y otro que está chico será tambor y reemplazará a su padre”

EL GÜERO. José Francisco Hernández. Este cabecilla, que pertenecía a las fuerzas insurgentes del coronel Landaverde, comenzó a prestar sus servicios a la causa mexicana desde el principio de la revolución, en varios pueblos de la provincia de San Luís Potosí y de Querétaro.

HUACAL. Bernardo Gómez, López o González de Lara. A principios del año de 1811, había logrado reunir en los pueblos de Tula, Nola, La Palma y otros lugares, en la provincia de Tamaulipas una fuerza de más de 200 indios, armados con algunos fusiles, espadas, lanzas, flechas y dardos.….Huacal y Míreles fueron conducidos a la cárcel en medio de la algarabía, los ultrajes y amenazas de la multitud capitaneada por Malo, quien hizo que fueran pasados por las armas, en la noche del 18 de noviembre, dentro de la cárcel, donde también fueron fusilados, al día siguiente, once compañeros de Huacal. Tanto realistas como insurgentes, parece que el mismo Morelos, se alegraron con la caída del final del Huacal.

(O. de G. de realistas, Calleja, Félix, tomo 21, f. 243, Archivo General y Público

de la Nación.

INDIO DOLORES. Éste era uno de los cabecillas insurgentes que más quehacer dieron en el sur de Zacatecas y diversos puntos de Jalisco, a las autoridades y tropas realistas.

EL INGLESITO.- Ricardo Ruiz de Esparza

EL JIRO.- Andrés Delgado. Originario de Salamanca, Gto. Indudablemente fue

uno de los más notables guerrilleros que en el Bajío combatieron al Gobierno

LOS LINOS.- No se mencionan sus nombres; pero se sabe que fueron capitanes de guerrillas insurgentes, en el distrito de Rioverde, San Luis Potosí.

LANZA. Trinidad Prado, originario de Lagos.

JUANILLO. “Juan José”. Sábese únicamente que este cabecilla era de raza indígena y que anduvo combatiendo en favor de la causa insurgente, por el rumbo de Tuxcacuesco, en la provincia de Jalisco, el año de 1813;

MADRE DE LOS DESVALIDOS. Se llamaba Marcela, pero no se menciona su apellido ni el lugar de su nacimiento. Marcela, según se refiere en una declaración del soldado insurgente Pedro González de Enterría, rendida el año de 1816, en Aguascalientes, era una mujer ya vieja, que se ocupaba como correo de los insurgentes, a quienes llevaba papeles, noticias y encargos desde León, y Silao hasta un punto llamado Puerto Espino, donde tenía su principal cuartel el cabecilla Mateo Franco, de las fuerzas de don Ignacio Rayón. (O. de G. de realistas, Torres Valdivia, tomo 80, Archivo General y Público de la

LUNAR, Pedro Ameca, indio originario de Tolutla, Ver. Este cabecilla de quien se hace mención en un informe de don Pedro Landero al gobernador de Veracruz, pertenecía a las fuerzas insurgentes del caudillo don Guadalupe Victoria,

EL MANCO.- Albino García, originario del Valle de Santiago. Indudablemente fue el Manco García uno de los más notables guerrilleros que figuraron en el estado de Guanajuato, defendiendo la causa de la Independencia, y tanto en la Historia de aquella época, como en muchos documentos oficiales, se habla de él como de un hombre de gran valor y de temerario arrojo, audaz, astuto, activo y decidido partidario y defensor de dicha causa. La tropa de Albino era escogida, y sus jinetes, muy diestros en el manejo del sable y de la reata, eran el terror de los realistas en aquella comarca, y el primer encuentro que con ellos tuvieron, fue en la hacienda de Quiriceo contra el capitán don Antonio Linares, a principios de 1811. Albino García llegó a reunir bajo su mando a algunos miles de combatientes de las tres armas. Al final fue fusilado por Iturbide.

Refiérese que la esposa de Albino, montaba a caballo y con el sable en la mano tomaba parte en los combates, animando con su ejemplo a los soldados insurgentes. (González Obregón, México viejo, cap. 23).

Esa atrevida mujer se llamaba Guadalupe Rangel, y era originaría de Cotija. Estuvo presa en Guadalajara, el año de 1812, pero al fin consiguió que la pusieran en libertad. (Hernández Dávalos, Colección de documentos para la historia de la Independencia, tomo IV, pág. 124).

EL MUERTO.- José María Medrano, originario de Zacatecas.

LOS MONIGOTES.- Antonio Quintero y Quirino Balderas. Mandaban una guerrilla de temibles insurgentes cuyo principal campo de acción eran los puntos inmediatos a Comanjá y el fuerte del Sombrero.

EL MOCHO Mac Fallen.- Este individuo era norteamericano y se le señalaba como uno de los principales y más activos cabecillas de la insurrección, en la provincia de Texas; y como se le confirió la comisión de ir a sublevar a los indios lipanes y a reconocer el estado de las tropas realistas, en la bahía del Espíritu Santo, fue capturado allí en unión de tres americanos y un español, todos los cuales fueron pasados por las armas, en dicho lugar, el mes de agosto de 1814.

EL MECO.- Leandro Rosales. Se refiere en un parte que publicó el brigadier realista don José de la Cruz, que Leandro Rosales era uno de los compañeros del cabecilla indígena Nazario Arias, quien el año de 1812 merodeaba por Santa María del Oro y otros lugares de la provincia de Jalisco.

EL NEGRO.- Pedro Rojas. Residía en el pueblo de San Ángel, en el Distrito

Federal y era negro de raza pura africana.

NEGRO HABANERO. Francisco Valle. No fue este cabecilla de la talla de los famosos Albino García, Andrés Delgado y Matías y Encarnación Ortiz, que figuraron como los más intrépidos y sobresalientes guerrilleros en el Bajío; pero sí era Francisco Valle un valiente y decidido defensor de la Independencia, a la cual consagró importantes servicios en el campo de la insurrección, desde el año de 1810; pues en la batallas

LA NIGUA.-. Antonio Ortiz. El inolvidable y glorioso día en que el suelo mexicano amaneció alumbrado por el esplendente sol de la Independencia, proclamada en el pueblo de Dolores, se habían reunido en torno del benemérito caudillo don Miguel Hidalgo algunas personas resueltas a secundarlo en su noble y atrevida empresa. Entre estas pocas personas, insignificantes por su posición o valer social, pero recomendables por su grande patriotismo y amor a la libertad, se encontraban los siguientes primeros partidarios y defensores de tan sagrada causa, que no por haber nacido en pobre y obscura cuna, son menos dignos de remembranza que los que en esfera superior han merecido que la historia de México guarde sus nombres en brillantes páginas.

Antonio Ortiz, músico, alias La Nigua.

José Cecilio Ortega, sereno,El Reyeno.

Anastasio Ruis, paisano, El Trajo.

José María Rodríguez, paisano, El Nicho.

José María Romero, paisano, Chemiscua.

LAS ONCE MIL VÍRGENES.- Felipa, Antonia, Feliciana, María Martina, y

María Gertrudis Castillo, originarias del rancho de Tepozán, en los Llanos de Apam.

LOS PACHONES.- Matías, Encarnación y Francisco Ortiz. Originarios del rancho de La Pachona, en el Partido de Pinos, Estado de Zacatecas. Destacados insurgentes

EL ZARCO.- Anastasio Ramírez, originario del Mineral de Marfil, en Guanajuato, y de oficio adobero.

EL VELERO.- No se menciona su nombre; pero se dice que era originario del pueblo de Santa Cruz, Guanajuato.

VARIOS. En varios partes de jefes realistas, se hace referencia a diversos cabecillas insurgentes que andaban en la provincia de Guanajuato, a los que solamente se menciona por sus apodos y nombres propios, haciéndolos aparecer como rebeldes y bandoleros; pero sin señalar ningún hecho notable que los hubiera distinguido en la Guerra de Independencia.

Los referidos cabecillas son los siguientes:

EL ALCABALERO.- No se conoce su nombre.

BOTAS PRIETAS: Julián Macías.

EL COJO.-: Juan Briones.

EL CUATE.- Antonio Velasco.

CHINILLOS: Julián Valdés.

EL CHIVERO.- Manuel Frías.

CHOPAS: Ignacio Álvarez.

MOLE: Gregorio Jiménez.

EL PADRE ETERNO.- No se menciona su nombre. (En mi pueblo así le decían a uno que hacía muy largas sus misas)

LOS QUERETANOS.- Guadalupe y Matías Sánchez.

SIMONELA.- Simón Pantoja.

EL ZURDO.- Tomás N.

TORO, El. Pedro Moreno, originario de la hacienda de La Daga, cerca de Lagos. Gran Insurgente. Los restos de su esposa que lo acompañó en campaña, doña Rita Pérez de Moreno, van a ser trasladados de San Juan de los Lagos a la Rotonda de Jaliscienses ilustres en Guadalajara.

TECOLOTE, EL. Luis Antonio Conde, originario de San Juan de los Llanos, estado de Puebla.

TATA GILDO. Hermenegildo Galeana, originario da Tecpan, estado de Guerrero. Cerca de dicho pueblo existía una hacienda llamada El Zanjón, perteneciente a don Juan Galeana, hermano de Hermenegildo, de la cual éste era el administrador.

EL RONCO.- Manuel Aguilar. Este fue uno de los capitanes insurgentes que, en la costa de Veracruz, anduvieron con el padre coronel don José Antonio Lozano,

LA ROMPEDORA.- María Guadalupe, india del pueblo de San Vicente, jurisdicción de Coatepec, Chalco. Esta era una mujer viuda que se ocupaba frecuentemente de comunicar noticias a los insurgentes, acerca de lo que hacían los realistas de dicho pueblo,

EL POLVORILLA.- Vicente Enciso, oriundo del Real del Monte y de oficio tejedor.

POCARROPA. José Eusebio Mártir. Este individuo era capitán y pertenecía a la guerrilla insurgente de Cayetano Ramos, (alias Capitán Pepe),

EL PÍPILA.- Juan José Martínez.  (Otros historiadores dan otros nombres) Doce días después de que el cura don Miguel Hidalgo había lanzado el grito de libertad en el pueblo de Dolores, la ciudad de Guanajuato experimentaba una terrible conmoción, un sacudimiento intempestivo, ocasionado por la presencia del primer ejército insurgente, que en número de valientes, mil hombres y acaudillado por dicho sacerdote, se había presentado en aquella ciudad, el 28 de septiembre de 1810.

EL PINTO.- José Gutiérrez. Cabecilla insurgente que andaba en el hoy estado de Guerrero, el año de 1814, y al que se perseguía tenazmente.

PESETA. Antonio Castilleja, originario de Valladolid.

EL PERRO.- Valiente y temible cabecilla que, en unión de otro, apodado El Sancarleño, andaba por el rumbo de Temascancilgo, el año de 1818.

PAPATULLA. Mariano Rodríguez. Con el carácter de coronel prestó sus servicios a la causa insurgente, en la provincia de Puebla; pero no se sabe cuándo ingresó en las filas de la revolución.

PADRE CHOCOLATE. Manuel Muñoz, originario de Silao. De él dice don Francisco Ignacio Castañeda que, con motivo de que el cura Hidalgo mandó poner presos a muchos europeos en la cárcel de Valladolid, el intendente Anzorena había nombrado al Padre Chocolate en calidad de custodio o alcaide de dichos europeos. Parece que no trató muy bien a los presos

NOTA: El libro digital se puede obtener completo en el sitio de internet oficial del Bicentenario de la Independencia de México.

EL PRIMER DESFILE…. DE LA INDEPENDENCIA

El desfile empezaba un día antes. Los preparativos, los últimos ensayos de la banda, de las marchas, preparar los uniformes… si estos eran los preparativos para el desfile del 16 de Septiembre cuando estábamos en la escuela del pueblo, podemos imaginar cómo serían los preparativos para aquel primer desfile de independencia, con el que se inauguraba el nuevo país de México ese 27 de Septiembre de 1821, primer año de la nación y cumpleaños 38avo de Agustín de Iturbide… Tan planeado como  las celebraciones del 15 de Don Porfirio Díaz después.

En todas las crónicas de la época se nota la euforia, el gusto, la esperanza desmedida, el soñar… “…época venturosa, que ansiarían ver con asombro los hijos de la más remota antigüedad, y no podrán recordar sin envidia y admiración nuestros futuros y lejanos descendientes….Edad feliz y mucho más felices nosotros que merecimos nacer en ella”. De allí para arriba eran las crónicas….

El desfile fue espectacular. Iturbide marchó al frente, no con el elegante y soberbio uniforme realista, sino con un sobrio uniforme de campaña, apenas engalanad con un sombrero alargado, les llamaban de campana, coronado con un penacho de plumas verdes, blancas y rojas. Los decíres corrieron de que ese sombrero se lo regaló La Güera Rodríguez y que Iturbide cambió la ruta establecida para el desfile, porque quiso pasar frente a la casa de la señora. Allí se detuvo el desfile y el Libertador mandó una pluma de su sombrero a la dama que lo veía desde el balcón de su casa… le correspondió sonriente rozándose la mejilla con la pluma y el desfile continuó su camino. Podríamos decir que se empezaba a implantar:  “al estilo México”.

7416 infantes también estrenando uniformes, menos los pobres y desgarrados “pintos” de Guerrero que marchaban al último y que fueron rechazados cuando se acercaron a pedir uniformes, pero así marcharon. Seguían mil artilleros con 70 variadas piezas de artillería y 8,000 jinetes debidamente uniformados. Hacía cuatro horas que había empezado el desfile cuando pasaron los últimos hombres frente al balcón donde, después de haber recibido las llaves de la ciudad de manos del nuevo Alcalde y el cabildo, se había colocado Iturbide junto al ex Virrey Juan de O’Donojú.

Ceremonias en la Catedral y en los templos, Repiques de campanas, verbenas, fiestas, alegría desmedida… La dominación española terminaba, nada impedía para que México se convirtiera en “la admiración del universo, en nación rica, opulenta, señora de las riquezas del orbe” No faltaría algún burlesco por allí que dijera para sus adentros: ¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?

¿EL HOMBRE EQUIVOCADO?

Vistas a distancia las cosas se pueden ver más claras, se pueden ver en su totalidad, se puede ver dónde estaban sueltas, mal sujetas, mal cimentadas y las causas de que se hayan caído o no hayan funcionado. Vistos a distancia los acontecimientos de la historia nos damos cuenta de que algunos de los hombres protagonistas no fueron los más indicados.  El que lea desapasionadamente la historia de la Independencia puede llegar fácilmente a la conclusión de que el cura Miguel Hidalgo no era el más indicado para encabezar el movimiento. Lo demostró la Historia. Iturbide, si pudo haber sido el más indicado para emancipar el país, no era el más indicado para gobernarlo. La historia lo demostró. Antonio López de Santa Anna… simplemente no era indicado… y así a través de la historia hemos visto que no hemos sabido aprovechar los recursos tan valiosos con que la naturaleza ha dotado al país, no hemos sabido aprovechar ni los recursos naturales ni los recursos humanos, porque tampoco Vicente Fox fue el hombre indicado para el “cambio”… a Doscientos años de la Independencia seguimos esperando al hombre “indicado”. Si se diera verdadera libertad al pueblo para escoger, encontraría al hombre adecuado, sin necesidad de costosas campañas… A no ser que las campañas sean para que el indicado no llegue al poder.

El 25 de Septiembre de 1821, O’Donojú entregó el país a Iturbide, Jefe del ejército imperial, como lo llama y el 26, en Tacubaya, antes de entrar a la Capital Iturbide hace la lista de notables que formarían la Junta Provisional de Gobernantes del nuevo país… Eran 38… y no había entre esos 38 ni siquiera uno de los  Insurgentes que habían luchado desde el principio del levantamiento. No estaba allí Ignacio López Rayón ni don Sixto Verduzco, ni don Carlos María de Bustamante, Ni don Andrés Quintana Roo ni Bravo ni Victoria ni Guerrero… Apenas entró Anastasio Bustamante a la lista. Se había unido a la causa insurgente unos seis meses antes. Todos los demás eran hombres equivocados, miembros del alto clero, comerciantes y realistas que habían sido, y tal vez todavía eran, enemigos de los insurgentes… El principio equivocado, con los hombre equivocados… Nunca es tarde para enmendar el camino, aunque sea doscientos años después, antes que lleguemos al tricentenario.

Ya sentado en el poder Iturbide, es nombrado Generalísimo, por la junta. No creo que en otros lados del mundo haya eso de generalísimos, pero en México sí, y el Generalísimo nombra otra junta de cinco regentes. A su padre lo hace regente honorario con sueldo de 10,000 pesos. Los otros regentes son dos obispo, más  el ex virrey O’Donojú, el oidor Yáñez y un Villegas de León… ¿Y los Insurgentes?… Después vendrían con las armas a tomar lo que les correspondía… Iturbide, por mientras, se pone un sueldo de 120,000 pesos, el doble de lo que ganaban los virreyes…  Ahora entenderás el por qué de algunas cosas… y el por qué no de otras…

ITURBIDE EL SANTO Y EL DEMONIO

Eran más bien los mestizos y criollos los que eran buenos jinetes. Ser vaquero no era profesión de peninsulares. Iturbide era buen jinete, lo mismo se dice de Calleja, era español, pero era militar. A más de ser buen jinete, Iturbide era muy rezandero, no tiene que ver una cosa con la otra, simplemente era un hombre lleno de contrastes.  Fue un hombre sanguinario en la guerra y todos los días rezaba el rosario,  y las más de las veces el de 15 misterios, lo que equivalía por los menos a 150 ave marías y unos 15 padres nuestros, pero, como le gustaba adornar sus rosarios, aquello se alargaba, por lo que sus soldados, que no se le separaban ni en lo más nutrido de la batalla, al oscurecer se le perdían, porque le temían más a sus rosarios que a las balas. En un tiempo se le veía por las calles de la  capital rezando el rosario en voz alta porque alguien lo había acusado de impío ante la santa inquisición, no sabiendo que  era tan piadoso que cuando andaba por Guanajuato, para santificar un viernes santo, fusilo 25 prisioneros. Lo rezandero lo conjugaba con la jugada y los amores, a algunos les impresionó más el que fuera rezandero y hubo algún movimiento ciudadano  que pedía la beatificación como principio de la canonización de Iturbide, pronto los han de haber convencido de que no fructificaría su causa. Nada raro que lo hayan querido hacer santo. La gente tiene esa manía de asegurarse de que sus ídolos consigan buen lugar en el reino de los cielos. Hubo muchos que pedían la canonización de Elvis Presley y no faltarán los que quieran santos a sus rocanroleros. Michael Jackson , por ejemplo, podría ser santo patrón de los niños bonitos y Juan Gabriel de los niños feos…los tigres del norte de… bueno, pero estos no se han muerto todavía… mejor así les pensamos de qué van a ser santos patronos

LA CASA DE LA REUNIONES

En 1964 fuimos un pequeño grupo de estudiantes al estado de Guanajuato a hacer un rápido recorrido por Dolores, San Miguel allende y Guanajuato. No llevábamos tropas ni íbamos en son de guerra. Recuerdo que casi en el centro de San Miguel Allende vimos una placa en una casona, indicando que allí había vivido Ignacio Allende. Inmediatamente entramos a conocer la casa. Se me hacía raro que se conservara con toda la apariencia de una casa de pueblo. Las macetas con yerbas, ropa tendida, y cantos de pájaros. En eso apareció una señora en el corredor del segundo piso: “¿Se les ofrecía algo jóvenes?” “Nada más queremos ver la casa”  Contestamos con naturalidad. “Pero esta es una casa privada, no pueden entrar así nomás. Nos vimos y salimos con la cola entre las patas. Alcanzamos a ver lo suficiente como imaginar aquellas veladas literarias que allí se celebraban, con las que se disfrazaban las reuniones de los conjurados. Mientras que las muchachas y las señoras charlaban en la sala principal con algunos varones que se turnaban, mientras, en algún cuarto interior, Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Abasolo y algunos otros redondeaban los planes para el levantamiento insurgente. Una tarde en que se reunieron había algunos toros en un corral cerca de la casa de Allende y se improvisó una corrida de toros y Allende lució sus dotes de torero. Ágil, buen Jinete y mozo de buena estampa, era Ignacio Allende. Su hijo Indalecio tenía 19 años cuando los tomaron presos en Acatita de Baján y fue de los pocos que murieron en la emboscada.

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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4 respuestas a Cosas que no aprendí en la escuela

  1. ubaldo lópez dijo:

    Lo Felicito amigo por tan buena memoria y por hacer tan bello aporte. Yo le agradezco su tiempo y dedicación a hacer felices a varios mexicanos que tuvimos la misma formación, y que estamos fascinados con sus documentos. Ojalá y encuentre más personas como usted haciendo obras como esta. Hasta pronto Licenciado vidriera, hay nos veremos en el camino y Gracias de nuevo.

    • licvidriera dijo:

      Gracias por su comentario. Ten en cuenta que lo que aqui se dice es nomás un pequeño bosquejo de lo mucho que hay por aprender y entender de nuestra Historia…gracias por no dejarme hablando solo

  2. J. Guadalupe Gómez dijo:

    Aqui hay historia para rato. Buen trabajo. Gracias por por este documento. saludos y hasta proto.

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