Ni peores ni mejores, sino todo lo contrario…

El descubrimiento de un nuevo mundo se presta a las exageraciones, nomás espérate que descubramos un planeta habitado con seres inteligentes y ya verás las exageraciones. Cuando se descubrió América se exageró mucho y sobre todas las cosas. Se exageró la riqueza y todavía deben de andar algunos descendientes de conquistadores buscando una ciudad hecha de puro oro macizo: el dorado… y muchos se hicieron viejos buscando la fuente de la eterna juventud…. sus descendientes la siguen buscando. Los aztecas la habían encontrado en el centro de los magueyes. Y al mismo tiempo se exageró la pobreza de espíritu de los nativos, con el fin de justificar la esclavitud, los robos y el genocidio. Eran tantas las contradicciones que, a pesar de que se asombraban de la belleza y orden las ciudades del nuevo mundo, creo que un papa tuvo que dan un decreto para que se creyera que los nativos tenían alma, que eran criaturas del mismo dios que había criado a los conquistadores y que eran racionales. A nadie se le ocurrió pedir un decreto papal que hiciera racionales a los conquistadores.

La verdad es que los europeos se encontraron con un mundo literalmente diferente al que ellos conocían y no tuvieron el seso suficiente para analizar la realidad que encontraron, prefirieron destruirla, antes que tratar de entenderla. Después de siglos, los que formamos la raza que resultó de la mezcla de conquistados y conquistadores seguimos sufriendo consecuencias por la falta de identidad: no hemos podido hacer que “indio” y el español que llevamos dentro hagan las paces y si no somos capaces de unión interna en nuestro ser, menos vamos a ser capaces de unirnos en causas comunes… para llevar a cabo una revolución como la que se está dando en Egipto y en otros lados del oriente medio y del oriente entero… Se necesitaría todo un tratado muy bien tratado para explicar estas cosas de identidad y saber decirle a la gente algunas verdades, porque en cuanto empecé con el tema… algunos empezaron a esconder el indio que llevan dentro… o el español, porque todos presentamos uno u otro según lo requieran las circunstancias y según el ánimo del día… sin importar que el indio sea güero o el español sea café. Pero esta vez quiero gastar este espacio para hablar un poco de una de las exageraciones que no hemos desmentido lo suficiente, por ejemplo, es bien sabido que los conquistadores pusieron el grito en el cielo, en la tierra y en todo lugar y se dieron golpes de pecho, de frente y de nalgas al ver que algunas tribus practicaban los sacrificios humanos, como si fueran cosa que nunca se hubieran visto entre los humanos, y la verdad es que se exageró tanto que son pocos los que han tratado de hacer justicia a los antiguos mexicanos, ni siquiera los que somos descendientes de ellos, más bien renegamos de nuestros antepasados, tratamos de olvidar, y con mucha facilidad y tranquilidad dejamos que vaya un menso y haga una película mostrando lo sanguinario que no fueron nuestros antepasados y hasta pagamos por ir a ver sus mentiras, porque creemos que hubo un mancha en el pueblo mexicano que no tuvieron los demás pueblos… ¡Falso! Falsísimo. Casi no ha habido una nación en el mundo que no haya, en algún tiempo, sacrificado víctimas humanas a sus dioses… te voy a dar unos ejemplos. los amonitas quemaban a sus hijos en ofrenda al dios Moloc y los israelitas siguieron el ejemplo, Achás y Manasés, reyes de Judá, también quemaron a sus hijos en sacrificio, por allí en un libro puedes encontrar esto. Si Abraham iba a sacrificar a su hijo, no debe de haber sido una puntada del momento, era algo que se acostumbraba. Y si los españoles que escribieron la historia de México, hubieran conocido bien su propia historia, se hubieran mordido la lengua, antes que maravillarse de los sacrificios de los mexicanos, porque, como refiere un historiador antiguo, Estrabaón: en la antigua España se sacrificaban a los prisioneros de ciento en ciento, junto con los caballos y cortaban la mano derecha a los sacrificados para ofrecerla a los dioses, principalmente al dios Marte, de quien eran devotos, Las entrañas de los sacrificados las guardaban para los agüeros. En Inglaterra y Francia pasaba algo parecido a la antigua España. Según Manetón, en el antiguo Egipto, nomás en Heliópolis se sacrificaban diariamente tres hombres a Juno…¿Y en otros lados…y a tantos dioses? Los romanos puede ser que hayan sido tan sanguinarios como los mexicanos, pero en superstición les volaban un punto. Desde tiempos muy pasados sacrificaban niños a la diosa Manía y aunque en el año 657 de Roma se prohibieron los sacrificios humanos, no cesaron del todo: El historiador Suetonio cuenta que Augusto, después de una victoria (toma de Perusa) sacrificó 300 hombres en honor de Julio Cesar a quien ya habían hecho dios. Como una muestra de la supersticiones de los mexicanos comparadas con las de los romanos, baste decir que los mexicanos tenían una sola deidad para el cuidado de los campos sembrados, mientras que los romanos, aparte de la diosa Ceres, tenían nomás para el trigo toda una parvada de dioses: Sefa encargada del grano sembrado; Proserpina del grano nacido; Nodoto de los nudos del tallo; Volatina de los ojo, o yemas; Patelena de las hojas desplegadas; Cegesa de los nuevos granos… u aún hay más, pero con esa prueba basta. Pero la diferencia más grande entre la religión de los romanos, griegos y mexicanos fue la opinión que se tenía de los dioses; mientras que los mexicanos veneraban en sus dioses las virtudes: valor, beneficencia, castidad, justicia, prudencia; los griegos y romanos llenaron a sus dioses de vicios y pasiones, basta leer un poco las mitologías griegas y romanas para ver que las vidas de sus dioses estaban llenas de venganzas, rencores, adulterios, incestos y demás pasiones, si no bajas, por lo menos no eran de altura. Mucho se podría decir de otras culturas, como los egipcios que no sólo adoraban y daban culto al buey, perro, lobo, gato, cocodrilo, sino también a los puercos, ajos y cebollas, lo que hizo decir a don Juvenal: “Oh, santas gentes a quienes de los huertos les nacen dioses”… En muchos pueblos antiguos las supersticiones llevaron a los sacrificios humanos como prácticas religiosas, pero si esas prácticas religiosas en algunos pueblos, hoy nos pueden parecer como pueriles, podemos decir que las de los mexicanos fueron menos pueriles y menos obscenas. Cuando Cortés le reprocha a Moctezuma la crueldad de los sacrificios humanos. La respuesta que le da Moctezuma es para pensarse: “Nosotros tenemos el derecho a quitarles la vida a nuestros enemigos, podemos matarlos en el calor de la batalla, como hacen ustedes con sus enemigos… ¿qué injusticia hay en hacer morir a los reos de muerte en honor de nuestros dioses?” Y cuando faltaban “ofrendas”, organizaban una guerra con sus eternos enemigos, los tlaxcaltecas, con el único fin de capturar presos para los sacrificios, “guerras floridas”, llamaban a esas guerras. En cuanto a la cantidad de víctimas se exagero en grande. Unos historiadores dicen que para la consagración del templo mayor de Tenochtitlán se sacrificaron 20,000 presos… Eso los más conservadores, porque otros dicen que 50,000 y hasta cien mil. Suponiendo que se hayan sacrificado 20,000 en un día; eso supondría que los cuatro o cinco sacerdotes que hacían la ceremonia del sacrificio y la ofrenda, habrían tenido que matar 830 por hora, unos 13 por minuto, que fueron cuatro días, que haya sido en varios templos, aún así suena ridículo y más que historiadores “serios” lo repitan… Porque no eran matanzas, como la de los higonotes que  en un día murieron miles, o las matanzas de quáqueros o hasta la de los templarios…para nombrar algunas matanzas de gentes civilizadas; las ceremonias aztecas  eran serias y duraban sus minutos, supongo.

Al hablar hoy de mexicanos hablamos de los que nos consideramos mexicanos por haber nacido entre unas fronteras y considerarnos más o menos un mismo pueblo… (Con sus asegunes), pero en aquel entonces era un rompecabezas de más de 120 lenguas, pueblos diferentes…en mi pueblo éramos tecuexes, pero los mexicas estaban lejos y fueron los aztecas, o mexicas, los que introdujeron los sacrificios humanos al valle de México, allá por los años 1300, cuando todavía eran siervos advenedizos del señor de Texcoco; en la dedicación de un templecillo a Hutizilopochtli, ante la sorpresa de los colhuas invitados, mataron cuatro prisioneros xochimilcas; cuando los invitados vieron cómo les rompían el pecho a las víctimas con el cuchillo de itztli y sacaban el corazón caliente y vaheando para ofrecerlo a su dios, qudaron medio aturdidos, regresaron a su tierra y pronto dejaron libres a los “salvajes” aztecas con tal de que se retiraran de su reino. Fue cuando los aztecas se fueron acercando al lugar donde fundarían su ciudad, Tenochtitlan, en 1325, donde levantarían un gran imperio, pero la costumbre de ofrecer víctimas humanas a sus dioses ya no la abandonarían. Y aunque es probable que algunos otros pueblos de lo que hoy es México, hayan imitado la costumbre azteca, no era práctica generalizada en el suelo mexicano. Los horrores que se vieron en el valle de México se vieron en otros muchos lados del Viejo Mundo, los mismos españoles que se escandalizaban de los sacrificios humanos de los aztecas, vieron en sus plazas los sacrificios humanos de los autos de Fe, que en algunos casos sobrepasaron el centenar de víctimas… si los españoles llamaban bárbaros a los aztecas era porque los españoles sabían que a dios le gustaban sus víctimas rostizadas y no crudas… Nada hay nuevo bajo el sol… los sacrificios siguen y los hombres de traje y corbata seguimos siendo supersticiosos y crueles como los de taparrabo y huaraches…..

Muchas de estas noticias la encontré en Historia Antigua de México de Francisco Javier Clavijero… me parece bien informado y centrado… pero tú puedes juzgar con tus datos
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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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