LO QUE SIGNIFICA… y HUMORADA

LO QUE SIGNIFICA.   CANÍCULA

canícula can-mayor-sirioCon el nombre de canícula se conoce, la temporada más calurosa del año.
La palabra viene del latín can, canis, “perro”, y hace referencia a la estrella de Sirio que es la más brillante del cielo nocturno durante ciertos días de verano en el hemisferio norte, y que forma parte de la constelación de Canis maior, Can Mayor, por lo que a Sirio también le llaman “canícula”. Del latín canīcĭla, perrilla, diminutivo de can canis, perro, aunque nuestros antepasados la apodaron a Sirio “la Abrasadora”.
Y es que durante ese tiempo que se llama canícula la estrella canícula o Sirio, aparece cuando sale el sol y con él se mete, razón por la que nuestros antepasados, en buena lógica, creían el calor aumentaba en esos días porque la popular estrella sumaba su calor al procedente del Sol, y si con una estrella estaba caluroso el ambiente, con dos más, pues las dos estrellas al salir juntas daban lugar al período más cálido y menos lluvioso del verano… temporada de los “rigores caniculares”, que duraban aproximadamente del 15 de julio al 15 de agosto.
Hoy los días más calurosos no coinciden con el ese tiempo en que el Sol y Sirio andan juntos, aunque el término “canícula” se sigue utilizando.

           HUMORADA.-
Macario era medio tacaño. Un día que fue a confesarse y se acusó de haber hecho “cosas” con su comadre Justina.
“¡Adulterio! –casi grito el sacerdote enojado-. De penitencia rezarás diez avemarías y dejarás 100 pesos en la caja de las limosnas”.
Macario, que solamente cien pesos traía en la cartera le dijo al padrecito.
“Pero, padre, la verdad es que no tuve sexo con la mujer. Solamente frotamos nuestras partes; no hubo penetración, se lo juro”.
“Frotación o introducción, es este caso es lo mismo. -Dijo tajante el padresito- Cumple tu penitencia y para que veas, nomás reza un avemaría, pero los cien pesos los dejas en el cajón de las limosnas.
Salió el Macario del confesionario y muy pensativo rezó su avemaría. Luego, despacio y pensativo se arrimó a la caja de las limosnas, pero no puso nada en ella: simplemente se colocó junto a la caja, y luego se encaminó a la puerta.
“¡Ey! –le gritó el sacerdote-. ¡No echaste nada en la caja!”.
“Es cierto –reconoció Macario-. Pero froté contra ella mi cartera, y usted mismo me acaba de decir que es lo mismo frotación que introducción, ¿o no dijo?”…
Y se salió Macario del templo muy seguro de haber hecho lo justo. MaSo

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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