TROZOS DE HISTORIA ………. Y así fue cómo se perdió California.

 

..Y ASÍ SE PERDIÓ CALIFORNIA

El 10 de enero de 1847 fue ocupada por las fuerzas americanas la ciudad de los Ángeles, y consumada para México la pérdida de esa rica, vasta y preciosa parte de su territorio, la Alta California.

El comandante general, José María Flores, no contando con ningún medio de defensa, sin municiones, sin apoyo, dispersada la fuerza y amagado por otras fuerzas muy superiores, tuvo que emigrar con algunos otros californianos al estado de Sonora, atravesando inmensos desiertos, y sufriendo penalidades. Ya no hubo quien se opusiera a la ocupación estadounidense…

Una causa importante que impidió el triunfo de los californianos fue la falta de armas y municiones para la continuación de la guerra, pero hubo otras causas también.

Por un lado, quedó bien demostrado el patriotismo de aquel pueblo, decidiéndose a emprender una lucha desigual contra los invasores, con la esperanza de que México no abandonaría una tan rica e interesante parte de su territorio, pero la ayuda nunca llegó.

Para formarnos una idea de los esfuerzos y sacrificios de estos pueblos californianos veamos algunos detalles de las poblaciones de California en 1846

Se hallaba organizada Alta California en dos distritos. El primero lo formaba la ciudad de los Ángeles (capital), el pueblo de San Diego y Santa Bárbara, y sus habitantes no pasaban de seis mil.

El segundo distrito se formaba desde el pueblo de San Luis Obispo, puerto de Monterrey y demás poblaciones al Norte hasta Sonoma, y el número de habitantes rondaba entre tres mil quinientos, pero no pasaba de cuatro mil.

El teatro principal de la guerra de los californios contra los invasores gringos fue en las poblaciones del Sur, de suerte que los que sostuvieron la guerra, fueron los habitantes del primer distrito y algunos ciudadanos del segundo, que con su prefecto a la cabeza, don José Antonio Castro, también dieron pruebas de valor y patriotismo, uniendo sus esfuerzos a los de sus compatriotas del Sur. (Sin negar que siempre hubo rivalidad norte-sur y faltó más unión. El apoyo del norte fue poco)

Como recordarán los lectores por pasados TROZOS DE HISTORIA, la madrugada del 23 de setiembre de 1846 una parte del pueblo de la ciudad de los Ángeles, regenteada por el capitán de auxiliares D. Cérvido Varela, mal armados, se echaron encima del cuartel donde estaban los americanos invasores, que habían tomado la ciudad un mes antes y quienes, estando apercibidos, lograron de pronto repeler el ataque.

Sin embargo, el hecho fue suficiente para intimidar a los americanos, quienes limitaron su defensa al recinto de la plaza y para alentar a los californianos a luchar contra la invasión. No eran ni tantos los americanos, apenas un destacamento de cincuenta soldados la mando del capitán Guilespi.

Desde aquel momento los hombres y los niños acudían de todas partes a formar cuerpo contra el enemigo común, llevando consigo las armas de que podían disponer. Las mujeres, modelo de valor y patriotismo, unas presentaba a sus hijos, hasta los más pequeños, para tomar las armas; otras servían de espías cerca del enemigo; otras, llevando sobre sus hombros las armas, pólvora y plomo que, al acercarse el enemigo, habían enterrado para salvarlas, (como le famoso cañón con que se ganó luego la batalla del Rancho Domínguez) y atravesaban sus puntos militares para presentarlas al campo de los patriotas. Todos, en fin, proclamaban la libertad e independencia de su patria dentro de la misma ciudad de Los Ángeles ocupada por el enemigo.

El 25 de noviembre de 1846, reunidos los californios en número de quinientos, el comandante estrechó el sitio de la ciudad, habiendo algunos encuentros parciales, en que la ventaja quedaba siempre de parte de los sitiadores.

Como pudo, el capitán Guilespi pidió auxilio y se formó un grupo de entre los americanos que vivían en el área cerca de Los Ángeles (Tal vez algunos californios también bien engañados o bien pagados) y venían en auxilio del destacamento de estadounidenses que habían tomado la plaza, pero el día 26, los noventa americanos de ese grupo, posesionados en el riachuelo del Chino, después de una vigorosa resistencia, fueron rendidos y hechos prisioneros por la tropa que mandaban el capitán de auxiliares D. Cérvulo Várela y teniente D. Diego Sepúlveda. Este hecho iba a tener serias repercusiones más tarde, como luego veremos.

Lo demás que pasó lo vimos en ediciones anteriores… Fueron expulsados los americanos de la ciudad de Los Ángeles, recibieron refuerzos en San Pedro. Volvieron a ser derrotados en la Batalla de Rancho Domínguez… Luego las tropas estadounidenses se empezaron a agrupar en San Diego para atacar a Los Ángeles. Allí les llegaron los refuerzos de Santa Fe al mando del general Kearny, que fue cuando se dio la Batalla de San Pascual que vimos la semana pasada. Si las tropas californianas se hubieran unido, apoyado al general Andrés Pico y atacado entonces a los estadounidenses la conquista de California… no hubiera sido tan rápida por los menos, pero no hubo ataque…

La causa fue que hubo una contrariedad con los Presos de Chino de que hablábamos antes.  Entre los presos había gente rica e importante como don Benito Wilson, que era el que capitaneaba al grupo, algunos estaban emparentados con familias californianas y se quiso evitar a todo trance que los presos fueran mandados a prisión al estado de Sonora como quería el comandante y gobernador José M. Flores.  Lograron seducir a algunos individuos y tropa de la plaza, y hasta se llegó a destituir al gobernador y comandante general. La conjura estalló la noche del 3 de diciembre. Aunque el orden se restableció a las cuarenta y ocho horas, sin embargo, no se pudo evitar la dispersión de gran parte de las fuerzas, unos por haber tomado parte con los conjurados, y otros porque no les gustó el desorden. Eso impidió que el comandante general con el resto de las tropas marchara en auxilio de la sección de Andrés Pico, con lo que se hubiera completado la derrota del general Kearny.

A causa de la conjura en Los Ángeles ya no se hizo el movimiento planeado por el comandante general, e influyó para que las tropas que hostilizaban al enemigo en San Diego, y las que obraban sobre el general Kearny, las unas atemorizadas se dispersaran presentándose al enemigo, y las otras abandonaran el campo victorioso para venir a auxiliar al comandante general. De esa manera quedó el camino por tierra libre al enemigo desde San Diego a los Ángeles…. Y así se perdió California….

 

 

 

 

 

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Acerca de licvidriera

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