TROZOS DE HISTORIA. Primera expedición…

PRIMERA EXPEDICIÓN TERRESTRE

A ALTA CALIFORNIA

A pesar de que Juan Rodríguez Cabrillo navegó por las costas de California en 1542, descubriendo lugares y poniéndoles nombre y reclamándolos para la corona española, no dejó ningún asentamiento de colonos en el nuevo territorio. Pasaron más de doscientos años sin que hubiera algún intento serio por España para tomar posesión de la Alta California, hasta que en 1768, cumpliendo órdenes del rey, Carlos III, se organizó una expedición terrestre de México o Nueva España, por el Virrey de Croix, con el objeto de colonizar el territorio entre la península y las posesiones británicas al oriente.
Fue una expedición a gran escala. Algunos de los participantes eran personajes prominentes. Uno de ellos fue Don José de Gálvez, un intendente del ejército real, visitador general de Nueva España, y miembro del “Consejo de Indias”, que había venido a México desde España en 1761.
De Gálvez era oriundo de Málaga. Era un hombre de gran capacidad y decisión de carácter, realizó servicios muy eficientes y valiosos para la corona en el nuevo mundo. Siendo investido con poderes prácticamente ilimitados en Nueva España por el rey y por el virrey, el Marques de Croix, de Gálvez con el fin de llevar a cabo la política conocida o direcciones positivas del gobierno español, ideó y puso a pie la expedición de la baja California, teniendo por objeto establecer colonias en San Diego y Monterrey.
Ya había varias misiones florecientes en la península de Baja California en aquel momento.
Esta expedición de Portolá consistió en cuatro divisiones, dos de las cuales fueron por tierra y dos por agua.
Estos últimos fueron transportados al norte de la paz y Cabo St. Lucas, en dos buques, el San Carlos y el San Antonio, que fueron traídos, por orden de de Gálvez, de San Blas para ese propósito, bajo el mando de los capitanes de la Armada Real, Vila y Pérez, ambos marineros experimentados. Las divisiones de la tierra estaban respectivamente bajo Gaspar de Portolá, (en aquel momento gobernador de baja o vieja California,) y el capitán Rivera y Moncada, que recogió lo que pudo de suministros en la misión de Santa María en la frontera norteña y otras misiones de la península. Una fuerza militar adicional de 25 soldados catalanes de Guaymas, bajo el cargo de Pedro Fages, (el mismo que luego se convirtió en gobernador) recibió órdenes de unirse a la División Marítima
Otra persona prominente formó parte de la expedición, y que después de años se convirtió en eminente en los anales eclesiásticos de la nueva provincia, y todavía años más tarde sería canonizado (declarado santo) por la iglesia católica, era el Padre Superior franciscano, Junípero Serra, junto el cual venían otros sacerdotes, incluyendo al padre Juan Crespi que fungía como secretario y llevó un diario de la expedición, aparte del diario que llevó el mismo Gobernador y capitán Gaspar de Portolá.
Entre lo que se empacó para la expedición iban alguno muebles de la iglesia, aras, ornamentos, vestiduras, pues debían establecer misiones en varios puntos, especialmente en San Diego y Monterrey. Por la sabia previsión de visitador de Gálvez, muchos tipos de animales domésticos, y semillas útiles y plantas fueron llevados a la nueva provincia, donde, hasta entonces eran totalmente desconocidos, pero donde, después de años, se multiplicaron, bajo condiciones favorables de suelo y clima, para hacer las nuevas misiones, que se establecieron con fines espirituales o religiosos, llegaran a ser muy ricas materialmente sin que se lo hubieran propuesto.
El primer grupo de a pie bajo las órdenes del capitán Rivera y Moncada salió de Velicatá (Misión San Fernando en Baja California) en marzo de 1769, rumbo a San Diego a donde llegaron el siguiente mayo. La segunda sección por tierra bajo el gobernador Portolá, llegó en la última parte de junio.
Al llegar a San Diego, se encontraron que los dos barcos, el San Carlos y el San Antonio habían estado en Puerto por algún tiempo, y que una gran parte de sus tripulaciones estaban enferma o había muerto del escorbuto, que había estallado en forma violenta. De los noventa marineros y soldados, las dos naves, más de dos tercios murieron. El cirujano, el Dr. Pierre Prat, (un francés) asistió a los enfermos, que fueron trasladados a la costa y colocados bajo protección de tiendas de campaña u otro refugio temporal. Al llegar el primer grupo por tierra ayudó grandemente en el cuidado de los enfermos; todos los sanos cuidaban de los enfermos hasta la llegada del gobernador de Portolá y el Padre Serra, con el segundo grupo que venía por tierra y llegaron hacia el último de junio.

La semana próxima seguiremos con las aventuras de esta importante primera expedición a Alta California
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Acerca de licvidriera

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