LA COLUMNA DEL LIC. VIDRIERA… Multiplicar, no dividir.

Hay cosas de las que no es bueno hablar; hay cosas de las que es mejor no hablar, y hay cosas de las que de plano no se puede hablar. Eso sabemos los que de alguna manera hablamos o escribimos en público…  te voy a dar un ejemplo nomás así a vuela pluma: No es bueno hablar mal de Vírgenes aparecidas, ni hablar bien de virginidades desaparecidas… a no ser que… No, mejor es no hablar… ¿Cómo dices? ¿Que hasta los ejemplos hay que saber escoger?

Cualquier persona sensata sabe, y el sentido común lo indica, que el hablar de algunas cosas puede traer consecuencias. Los nacionalismos son asuntos muy sensibles.  ¿Viste cómo le fue a un nazi ruso que anduvo ofendiendo a mexicanos en Cancún, ¡en México! O no está bien de la cabeza o es un provocador bien pagado, digo, para exponerse hasta a ser linchado, porque si no lo rescata la policía lo linchan porque lo linchan… Y todo por andar diciendo a los mexicanos en Cancún lo que pensaba de ellos… que no era nada bueno. Y ni siquiera andaba en campaña ganando votos a cambio de ofender.

Otros saben que su decir tendrá consecuencias, pero no pueden quedarse callados ante la Mentira, el engaño, la injusticia… y así hemos visto a muchos con hambre y sed de justicia que han sido ajusticiados… Pasa en todas partes, pero en México, para citar un país, van 125 periodistas asesinados en 17 años, por no quedarse callados… A mí siempre me ha sorprendido esa gente valiente, pero dudo entre admirarlos o compadecerlos, porque algunos “mártires de la verdad” hasta parece que hubieran recibido un mandato divino que deben cumplir, pero yo he estudiado un poco y… así directamente de tú a tú, o cara a cara, que digamos, Dios no ha dado muchos mandamientos a los hombre y menos un mandamiento como ese…¿o sí?

Los mandamientos que Dios mandó con intermediario, escritos en unas piedras, siempre dejan un resquicio a la duda, siempre hay grafólogos, y muy serios, que dicen que la letra no se parece a la de otros manuscritos de Dios, que si al mensajero se le quebraron las tablas originales y las que entregó eran copias. Los mensajes que mandó a través de las religiones y las iglesias siempre hacen dudar, que si le agregaron, que si le quitaron, que si los acomodaron a sus conveniencias…  El caso es que de los únicos mandamientos que Dios ha dado directamente a los hombres son dos en los que están de acuerdo los “encargados”: el primero fue muy al principio y el segundo no hace tanto. El primero mandamiento de Dios fue “Creced y multiplicaos” Casi ni había necesidad que lo dijera y yo creo que cuando dio el mandamiento ya los hombres habían empezado a… obedecer… y es que un buen creador no necesita darles mandamientos a sus creaturas, simplemente las hace para que sean como él las hizo y punto. Pero supongamos que les haya ordenado que crecieran y se multiplicaran, le faltó especificar, qué tanto había que crecer y qué tabla de multiplicación había que usar, porque mientras unos multiplicaban tranquilamente por la tabla del dos… dos por dos cuatro y ahí le paraban… o le bajaban, otros eran buenos para las matemáticas y multiplicaban por nueve…, sí, mi compa Gaudencio tuvo 18 hijos, y cuentan de algunos que tuvieron más…. ¡buenos para multiplicar! El caso fue que la humanidad cumplió por miles y miles de años ese mandamiento al pie de la letra… al pie del árbol de la montaña y hasta al pie de la cama… no digamos arriba…. Y cuando todo marchaba tan bien con un solo mandamiento y la humanidad crecía y se multiplicaba, vino el otro mandamiento… “Un mandamiento nuevo os doy….” Y conste que dijo “nuevo”, o sea, que no se había dado antes,  “…que os améis los unos a los otros, como yo os he amado”.  Pero hombre, tan bien que estábamos creciendo y multiplicándonos, ¿para qué cambiar las cosas?, porque si el otro mandamiento nos mandó a la cama, este nos mandó al catre… a la lona, y no a multiplicarnos y sumarnos como el otro, sino a dividirnos, y restarnos…  Tan bonito que es sumarse y multiplicarse y tan feo que es dividirse y restarse. Porque no le hemos agarrado la orilla a este nuevo mandamiento y es hora que no lo podemos poner en práctica como el primero. Nos reproducimos como Dios nos dijo y hasta probamos nuevas formas, pero lo que es amarnos nomás no lo hacemos…. Y hasta el amor es una de esas cosas que te decía al principio que de las que es mejor no hablar… porque cuando se habla del amor se le trata como sospechoso. Lo de multiplicarse es cosa de hombres y mujeres completos y fuertes, pero eso de amarse, como que suena a debilidad a menos hombre y menos mujer… Como que suena a iglesia, a religión y no nos decidimos a cumplir ese mandamiento, cuando es tan sencillo: buscar para los demás el bien que queremos para nosotros mismos, porque el creador fue tan listo que armó las cosas de tal modo que mejoramos todos o todos nos jodemos.  ¡Y tan buenos que somos para odiar! Con tan sólo entender que amar es lo contrario de odiar, pronto mejoraríamos. ¡Otro mundo!

Y urge que aprendamos a amar, porque el odio amenaza con acabar con toda la humanidad… y tanto trabajo que costó crecer y multiplicarnos pa’que unos tarugos acaben con todo y con todos… Si todos nos pusiéramos a multiplicar en lugar de dividir, el mundo cambiaría… como decíamos antes: Haz el amor, no la guerra

Salud!!!!  y Saludos…

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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Una respuesta a LA COLUMNA DEL LIC. VIDRIERA… Multiplicar, no dividir.

  1. Jose Luis Casillas Navarro dijo:

    Con todos tus escritos, estimado Licenciado Vidriera, sigo recibiendo cátedra de la comunicacón. Cada vez que leo las talas que realizas con tu hacha, me deleito satisfactoriamente, porque me das la oportunidad de pensar acerca del tema que tocas. Otro aspecto que me mueve mucho es la manera sencilla de narrar los pensamientos. para que cualquiera te entendamos fácilmente.

    Lo que más me llena el ojo es verte haciendo lo que te gusta, cada que tienes un tiempecito.

    Respecto al tema de hoy, nos has hecho pensar en lo necio que somos algunos de nosotros, quienes conociendo el segundo mandamiento de Dios: “Amemos a los demás como a nosotos mismos”, con lo que todos ganamos, siendo orgullosos nos la pasamos criticando a los demás hablando de errores que ni siquiera estamos seguros han cometido;; mentimos a los demás y nos mentimos a nosotros mismos.

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