GENTE DE LETRAS. Tácito

Cayo Cornelio Tácito. Se conocen pocos datos de su vida. Se sabe que fue un brillante político, que fue Senador y ejerció el cargo de cónsul. Se sabe que en el año 78 se casó con una hija de Cneo Julio Agrícola, general romano que luchó en Britania, porque Tácito escribió una biografía de dicho general: Agrícola. Otra obra importante de Tácito es Sobre el origen y el país de los germanos, más conocida como Germania. Pero las dos grandes obras históricas de Tácito, son Historias y los Anales, que comprendían en su conjunto treinta libros en una narración continua. De los catorce libros de Historias sólo se conservan los primeros cuatro y gran parte del quinto.

De los dieciséis libros de Anales, su obra más famosa, se conservan también sólo los cuatro primeros, un fragmento del quinto, parte del sexto y los libros XI a XVI.

Tácito es de los pocos escritores de aquella época que mencionan a «Cristo». En los «Anales» escritos hacia el año 116, al hablar sobre Nerón y el incendio de Roma en el año 64.  El párrafo dice así: “En consecuencia, para deshacerse de los rumores, Nerón culpó e infligió las torturas más exquisitas a una clase odiada por sus abominaciones, quienes eran llamados cristianos por el populacho. Cristo, de quien el nombre tuvo su origen, sufrió la pena máxima durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos, y la superstición muy maliciosa, de este modo sofocada por el momento, de nuevo estalló no solamente en Judea, la primera fuente del mal, sino incluso en Roma, donde todas las cosas espantosas y vergonzosas de todas partes del mundo confluyen y se popularizan. En consecuencia, el arresto se hizo en primer lugar a quienes se declararon culpables; a continuación, por su información, una inmensa multitud fue condenada, no tanto por el delito de incendiar de la ciudad como por su odio contra la humanidad”.

Tácito describe luego el tormento de los cristianos. La causa exacta del incendio sigue siendo incierta, pero gran parte de la población de Roma sospechaba que el emperador Nerón había iniciado el propio fuego.​ Para desviar la atención de sí mismo, Nerón acusó a los cristianos de iniciar el incendio y los persiguió, haciendo de este el primer enfrentamiento entre los cristianos y las autoridades en Roma. Tácito no acusó a Nerón de tocar la lira mientras Roma ardía; esa declaración vino de Dión Casio, que murió en el siglo III.​ Pero Tácito sugirió que Nerón usó a los cristianos como chivos expiatorios

Tácito y Flavio Josefo (que ya vimos en esta columna) son considerados como los testimonios primitivos independientes relativos al mismo Jesús más consistentes, aunque también hay otras fuentes que recogen datos sobre los primeros cristianos.

Publicado en El Aviso Magazine de Los Ángeles, Ca. semana 14, 2018
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