La columna del Lic. Vidriera. Sonrisas y puñaladas..

“Retira a las personas tóxicas de tu vida…” Es un consejo que traen de moda los oradores motivacionales y repiten los escritores repeticionales. Les ha funcionado… porque todos tenemos a nuestro derredor gente que nos incomoda, gente que no aporta, gente que son carga, gente que son una piedrita en el zapato…Y cuando los oradores dicen retira las personas tóxicas, hacen ademán de un empujón y hasta de una patada y la audiencia aplaude ¡yea! ¡Eso era lo que me impedía ser feliz!… ¡Eso era lo que me impedía tener el éxito deseado…….! ¡Ah, los provechos que se sacan los que saben decirle a la gente lo que quiere escuchar!… y escribir lo que la gente quiere leer.
Pero yo digo, ¡guereminit…! Vamos al principio, si esa fuera la solución a nuestros males, Caín habría vivido feliz y exitoso, y hasta Hitler y demás dictadores y tiranos  serían tenidos por grandes también… Y la santa inquisición habría acabado con todos lo enemigos de la religión católica, y poniendo todos los libres “tóxicos” en “el índice” se leerían puras cosas buenas……… ¡Pero no ha funcionado! Si todo el mundo se quita a la gente que le estorba alguien te va a quitar a ti también, y no habrá lugar en este mundo para tanta gente desechada………
Creo que el chiste, y lo más inteligente, está en saber convivir y aprender de esa gente que llamamos “tóxica” y que a la hora del postre, a la postre, pues, son los que más nos pueden enseñar sobre nosotros mismos y sobre las cosas del mundo y de la vida… en otras palabras, puedes aprender más del incómodo que te critica y te dice tus verdades, que de un “barbero” adulador.
Me vienen a la mente dos hombres que fueron apartados por considerarse “personas tóxicas” A Sócrates lo envenenaron porque estaba echando a perder la juventud, enseñándoles cosas que iban en contra de las tradiciones que favorecían a los gobernantes… Era un persona tóxica… ¡Fuera!
Aristóteles no quería correr a misma suerte y cuando sospechó que lo querían echar fuera como persona tóxica, el se fuereó solo, es decir huyó de la ciudad y se refugió en un pueblito. Como esos dos ha habido muchos más que han sido echado fuera de la sociedad y del mundo como “personas tóxicas” porque incomodaban, porque les gustaba decir la verdad…. y la verdad incomoda. A Galileo, Galilei (1564-1642) no lo desaparecieron pero le dijeron que se encerrara en su casa, eso fue por el año de 1634, para cuando la inquisición fue a decirle que le levantaba el arresto ya no le vieron ni el polvo, creo que fue por el año 1992… Lo mejor sería desintoxicar a las personas.
Desde que el mundo es mundo, antes era el premundo, ha habido gobernantes y gobernados, esclavos y amos, reyes y súbditos, clases altas y clases bajas… obreros y patrones, capital y proletariado…sobre todo, ricos y pobres… los de abajo y los de arriba, pero nunca se ha sabido de una época en la historia del mundo en que los sabios hayan estado a la cabeza, por no decir, arriba gobernando. Y aquí entre nos, entre paréntesis y en voz baja, te diré que eso no habla muy bien de los sabios, porque de ser muy sabios deberían haber sabido ponerse a la cabeza de la humanidad, ponerse al frente y guiar a la humanidad por buenos caminos…o de perdis un poco mejores, para no pedir tanto.
Y los sabios me contestan: “Siempre lo hemos intentando, Licenciado, pero reconocemos que en algo hemos fallado. Siempre se ha impuesto la alianza de la fuerza bruta y la mentira contra la razón. Nos han hecho a un lado como personas tóxica y es la causa que la humanidad no nos hace caso, no nos sigue por el camino de la luz y de la verdad sino que se dejan engañar fácilmente por el resplandor de la mentira y permiten ser conducidos como esclavos a las cuevas oscuras de las minas donde sacan la riqueza para los poderosos que los explotan y los convencen de que nosotros somos persona tóxicas….”. Hasta aquí el paréntesis.
Para muchos, una persona tóxica es la que no los halaga, la que los hace ver mal, la que les hace sombra, pero sobre todo es tóxica para muchos la persona que sepa ver a fondo, la persona que se atreva a decir la “incómoda verdad”…. A veces no es necesario que la persona tóxica hable, simplemente con el hecho de saber que esa persona es capaz de ver nuestra incapacidad, nuestros engaños, nuestra falsedad, la convierte en persona tóxica… (Una persona puede ser tóxica, nomás al verla… y nomás al vernos)
¿Sabes qué? A veces esa persona tóxica que te incomoda puede ser la persona que más bien te puede hacer, si le prestas atención, si bajas de las alturas de tu vida de mentiras y te humillas a la verdad, puede ser que veas la realidad y te veas tú mismo en la realidad real, no en la imaginaria, la virtual…

Al fin de cuentas estos cien renglones se encierran en dos… ¡Aprendamos a convivir, dejemos de competir! Todos seremos ganadores..

El Pilón– Ojalá tengas la suerte de morirte sin darte cuenta cuántos de los que por enfrente te presentaban caretas de amigos por atrás te enterraban cuchillos

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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