El anís se conoce desde hace miles de años. Es el “anison” de Dioscórides, “anisum” de Plinio y “anysum” de los árabes. Los egipcios lo usaban para problema digestivos y dolor de muelas. Los griegos decían que ayudaba a respirar, provocar la orina, aliviar el dolor y quitar la sed.

El aceite de anís se usa como fragancia, en los alimentos, en jabones y perfumes; y a veces como sustituto del sabor del regaliz.

Las propiedades digestivas del anís son muy variadas. Facilita la expulsión de gases y disminuye su producción. Reduce la hinchazón del vientre. Por ser sedante evita la gastritis nerviosa y sus incómodos dolores: los cólicos. Disminuye la acidez y evita las digestiones difíciles con todos sus molestos síntomas.

 Pimpinella anisum es el nombre científico del anís común, también conocido como: Matalahuva, matalahuga, matalúa, hierba dulce, simiente dulce, ervadoce, matafaluga, batafaluga.

Expectorante, carminativo, tónico estomacal y digestivo; aumenta la secreción de leche de la mujer y regulariza las funciones menstruales. Los frutos se emplean como aromatizantes, condimento y en la preparación de licores. Se usa en infusión (mezclado también con otras especies). Sus hojas frescas también pueden usarse para condimentar ensaladas.

Se llama anís por lo menos a tres especies vegetales muy diferentes: la Badiana o anís estrellado, planta que debe utilizarse con prudencia. La Alcaravea o anís de los Vosgos, y el Anís verde, del que hablamos, que pertenece a la misma familia botánica que la zanahoria, las umbelíferas.

En la cocina europea el anís es muy utilizado en la preparación de diversos platillos y postres por su delicioso aroma y sabor; además, las semillas de anís son utilizadas en la elaboración y destilación del reconocido licor de anís.

En lo que respecta al uso medicinal de la semilla del anís, voy a transcribir lo que dijo el doctor griego Dioscórides en el siglo primero de nuestra era, hace unos dos mil años.

   “Universalmente el Anís tiene fuerza -de calentar, de desecar y de resolver: facilita el respirar, mitiga el dolor, provoca la orina, consume la hidropesía, y bebido en ella quita la sed. Además de esto, es útil contra los animales que arrojan de su veneno, y contra todas las ventosidades: restriñe el vientre, y las purgaciones blancas de las mujeres: acrecienta la leche, y estimula la lujuria. Tomado su humo por las narices, mitiga el dolor de cabeza

Majado e instilado con aceite rosado, sana las contusiones de los oídos. El anís mejor es el fresco, el lleno, el no cascarudo, y el que tiene un olor constante. Dan el primer grado en bondad al de Creta y el segundo al de Egipto.

  Sirve no solamente en casos medicinales, empero también al cotidiano uso, es muy útil para condimentos de muchas y muy diversas comidas, porque con el Anís se da muy buen gusto al pan. Con él se enjuagan las botas del vino para que le dé su olor y sabor al vino. Se embetunan con anís los posos y aljibes para la delicadeza, y salubridad de las aguas. Comido y mascado el Anís corrige la corrupción y hediondez del aliento, y si se come muy a menudo ensancha y relaja las estrechuras del pecho, y hace respirar con menos trabajo. Es admirable el anís contra las frialdades del estómago. Restituye el apetito perdido, resuelve los importunos hipos y los regüeldos acedos, provoca muy dulce sueño, y metido en la funda de la almohada conforta el celebro. Hace que no se sueñen cosas turbulentas ni horribles.”

Se recomienda tomar el anís en té, una o dos tazas al día, preparando una cucharadita de semillas secas por taza de agua.

Ayuda en problemas de las vías respiratorias y a calmar la ansiedad y el nerviosismo.

También es considerado afrodisiaco, un té de semillas machacadas de anís puede ayudar a aumentar el deseo sexual.

Para el aliento se usaban en mis tiempos unas pastillas llamadas zen zen ¿serían de anís?, pero simplemente masticando unas semillas de anís refrescan el aliento.

Una pasta de semillas machacadas puede usarse como chiquiadores o cataplasma en las sienes, el cuello o la frente para cefalalgias y migrañas.

Bueno para dolores de garganta.

No es bueno consumirlo durante el embarazo, podría ser abortivo

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Acerca de licvidriera

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