DICHOS Y REFRANES…. Mentir…

“Mentir y comer pescaso, hazlo con mucho cuidado”

Cuando comemos pescado hemos de tener cuidado con las espinas, sobre todo cuando no eres costeño que hayas crecido comiendo del mar. Una espina de pescado atorada en el pescuezo o atravesada en el esófago puede hacer mucho daño y sacar un buen susto. Pero si eso debe hacerse con cuidado manual, el mentir requiere más cuidado mental, rapidez y buena memoria al mentir son indispensables, de otra manera una mentira requerirá otra…y esa otra y otra, y así irás cavando un pozo en que caerás de sopetón o irás haciendo un castillo de barajas que con el menor viento de la verdad caerá al suelo.
Con práctica y paciencia evitarás los peligros al comer pescado, y cuidándote de las contradicciones y guardando buena memoria de todos los detalles de tus mentiras, podrás salir airoso mintiendo…….porque un pescado sin espinas y una plática sin mentiras… no muy fácil de encuentran……

Publicado en el Aviso Magazine de Los Ángeles, CA semana 24

Y esta humorada saldrá en la semana 25, pero la pongo aquí porque luego le gusta al editor para su columna y se la lleva, porque está buena…. Es nomás la redacción de un chiste que leí en la columna de Catón.

El caballero limpió la armadura con toda la calma del mundo, mientras el sirviente alistaba los caballos, ese día irían a unirse a un grupo que marcharía a Las Cruzadas a liberar Los lugares Santos de musulmanes… Pero este caballero traía en la cabeza un pensamiento que le molestaba. Por fin se decidió y mandó llamar al monje superior del monasterio cercano, sabía que era el único en quien podía confiar, y le entregó una llave…
—¿Y esto? -preguntó el monje
—Es la llave del cinturón de castidad de mi adorada esposa, ella es joven y bella y en caso de que yo muera no quiero condenarla a que viva privada de varón; ahorita mataría a cualquiera que intentara violar la cerradura, pero ya muerto tal vez no me importe tanto. Así que si un día se confirma mi muerte, lo autorizo a usted a usar esta llave y dejar en libertad su.. su…
Y sin decir más montaron en sus caballos rumbo a la sierra lejana el caballero y su fiel sirviente..
Apenas llevaban recorridos unos pocos kilómetros cuando vieron que los seguía alguien que hacía ademanes exagerados y gritaba… Era el monje que venía a toda la velocidad que daba su mula…y apenas estuvo cerca exclamó
—Espera, espera, me diste la llave equivocada…

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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