¡¡Mataron a Pancho Villa”…………..20 de julio hace 95 años…..

Al morir, el 20 de julio de 1923, Pancho Villa tenía 45 años de edad. Había nacido el 5 de junio de 1878. La historia de este famosísimo personaje de la Revolución Mexicana, nos dice que a los 16 años tuvo un enfrentamiento con el hacendado. Huyó y se convirtió en bandolero, y para protegerse cambio su nombre de Doroteo Arango por Pancho Villa.
Para 1910, cuando empezó la Revolución tenía 32 años; Madero lo invitó a la lucha para acabar la dictadura de Porfirio Díaz, a cambio le perdonaría las fechorías de abigeo y bandolero.

Al triunfar la revolución; se va Porfirio Díaz de México, y Villa se retira, pero se inicia una lucha por el poder y tiene que volver a las armas. Primero lucha contra Pascual Orozco que se rebeló contra Madero, en ese tiempo Villa estaba bajo las órdenes de Victoriano Huerta. Pero como Huerta traicionó a Madero y lo asesinó, Villa se hizo del lado de Carranza que fue el primero en oponerse a Huerta. Esa fue la etapa gloriosa de Pancho Villa al frente de la División del Norte, pero una vez que Carranza gana, Villa se le opone y empieza la caída del Centauro del Norte. Otra vez de bandolero y fuera de la ley.

Al morir Carranza en 1920 se hace un acuerdo para la rendición de Villa y se retira a su hacienda de Canutillo, a la que no regresó el día 20 de Julio de 1923……. Hace 95 años…


¡¡Mataron a Pancho Villa!!! Las noticias repiquetearon en los telégrafos. El periódico de Hidalgo del Parral pronto sacó una edición especial y la noticia se fue regando desde Parral a todos los rincones de México y, poco a poco, a todo el mundo… ¡Mataron a Villa!!
“Una herida en la bóveda craneana, región temporal derecha; bala de pistola que le fue enviada cuando ya estaba muerto (tiro de gracia) El Brazo derecho con un balazo en el codo, bala expansiva que destrozo horriblemente el miembro. En el codo izquierdo una bala de acero. En la mano derecha una bala expansiva hizo tremendos estragos. En el hemitórax, una bala que perforó los pulmones. Otro balazo en el hipocondrio derecho que le interesó los intestinos. Seis balas que rozaron la piel. Por último, una bala expansiva en el corazón, que lo dejó abierto como una amapola
Eso dijo el parte médico. Villa estaba muerto, pero con todo, muchos no creían que fuera cierto. Parecía imposible que “El Centauro del Norte”, Pancho Villa, el héroe de mil batallas pudiera morir así, pero poco a poco se fue aceptando la realidad: así fue como acabó el temerario y temido guerrillero que tuvo muchos seguidores dispuestos a dar la vida por él, pero que también tenía muchos enemigos con la determinación de terminar con su vida. Unos querían venganza, otros quitarlo de en medio, porque le seguían temiendo.
Era el viernes 20 de julio de 1923 cuando Francisco Villa regresaba de Hidalgo de Parral, Chihuahua, a su hacienda de Canutillo, Durango, donde, retirado ya de la revolución, se dedicaba a la agricultura y ganadería. Por ser viernes, en Canutillo lo esperaban con “la raya” para los trabajadores de la hacienda, de los que se decía que eran unos 500, pero algunos aseguraban que eran 1800, pero más que trabajadores, eran soldados listos a las órdenes de su general Villa, aunque el gobierno sólo le había permitido conservar 50 de sus dorados para escolta personal y se creía que aún eso era mucha escolta. Ese viernes iban cinco dorados con él. Villa tomó el volante de su carro Dodge Brothers, porque a veces le gustaba manejar, el chofer se fue en la salpicadera. Apenas habían caminado dos cuadras, al llegar a donde tenían que dar vuelta a la derecha para cruzar el “Puente Guanajuato”, allí, cuando menos esperaban, fueron recibidos por una lluvia de balas que les disparaban unos emboscados en unos cuartos de la calle Gabino Barreda.
La balacera fue tupida y duró rato, fueron cientos de balas. Murieron cinco de los que iban en el carro incluyendo a Pancho Villa, sólo se salvó uno, Ramón Contreras, que perdió un brazo. Murió también un paisano de Parral, que le tocó estar entre la balacera y murió también uno de los emboscados.
Cuando se calmó la balacera, tres de los emboscados, se acercaron al carro para dar el tiro de gracias a Villa y a Trillo, que fueron los únicos que quedaron muertos dentro del carro, luego se fueron, sin mucha prisa, dicen, porque la cosa estaba arreglada y no temían persecución de la ley. Ellos eran Melitón Lozoya, Librado Martínez, José Sáens, José Guerra y su hermano Román Guerra, José Barraza, Ruperto Vara y Jesús Salas Barraza. Román Guerra fue el muerto, dicen… las leyendas,  que Villa, ya de muerto, todavía disparó su pistola y mató a Román, al que dejaron tapado con unas pacas de alfalfa de las que tenían en los cuartos del segundo piso que habían rentado dizque para dedicarse a vender forraje, pagando cuatro meses por adelantado al dueño de los cuartos. Cuando descubrieron el cadáver de Román Guerra no faltó quien identificara a los otros atacantes, por lo menos un tal Ramiro Reyes Sáens Pardo, que era compadre de Villa, aseguraba que eran Melitón Lozoya y amigos. Villa había intervenido para quitarle unos terrenos a Melitón Lozoya para dárselos a Ramiro, por lo que Melitón tenía muchas cuentas pendientes con Villa. Ramiro sabía los amigos que cargaba Melitón y el difunto Román Guerra era uno de ellos y que….. Continuará en unos días…

Publicado en El Aviso Magazine de Los Ángeles, agosto del 2013. Entonces hacían 90 de la muerte de Pancho Villa, hoy hacen 95

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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