TE LO PASO AL COSTO… Toma nota..

Hoy en día es fácil guardar notas y anotar ideas, ocurrencias, rimas que se ocurran y más, basta con tomar la grabadora, el celular y grabarlas.. o tomar fotos. Pero por muchos años se acostumbraron los libros de notas. No es raro que algunos viejos hayamos quedado acostumbrados y prefiramos un cuaderno en el buró a una grabadora para anotar lo que se nos ocurra por la noche o venga en la madrugada, porque la experiencia nos ha enseñado que idea que no se atiende de inmediato… vuela y no regresa… por lo menos no regresa igual que la original, de la que solo recordamos que ¡¡¡era genial!!!
Llevar un libro para tomar notas fue una costumbre más común de lo que algunos creerán. De casi todos los hombres célebres se cuenta que usaban cuadernos de notas. Aquí te paso algunos ejemplos.
Beethoven (1770-1827) no salía nunca sin un librito donde anotaba de inmediato cualquier idea musical que se le ocurría. En la mesilla de noche tenía siempre el librito de notas. Cuando murió y se vendieron los objetos de su pertenencia, había en el catálogo más de cincuenta libros de anotaciones con las páginas repletas de notas, hasta en las márgenes, con letras muy pequeñas.
Giuseppe Verdi, (1813-1901), otro músico, apuntaba todo cuanto se le ocurría en el reverso de las tarjetas de visita, en lo blanco de las cartas que recibía o en cualquier papel que tenía a la mano.
La misma costumbre de tomar notas tuvieron algunos pintores de universal renombre.
Leonardo de Vinci (1452-1519) llevaba siempre un libro de notas en la faltriquera, y en cuanto veía una cara, una cabeza o una barba raras, seguía al individuo a veces durante todo un día, hasta que diseñaba lo que se proponía. Así, cuando quería hacer algún retrato, buscaba en sus apuntes y tomaba la oreja de éste, la nariz de aquél y la barba del otro. Cuentan que llegaba hasta el extremo de acompañar a los reos hasta el lugar de la ejecución para anotar en su libro la expresión del rostro del ajusticiado. Así era Leonardo.
William Hogarth (1697–1764) tenía la rareza de que cuando, por casualidad se le olvidaba su libro de apuntes y no había más, empleaba sus mismas uñas para dibujar en ellas las caras de los transeúntes que le llamaban la atención.
A Thomas Gainsborough (1727-1788), el del “blue boy”, le gustaba dar paseos por la mañana, y los aprovechaba recogiendo piedras, yerbas y fragmentos de cristal, que junto a las notas de su libro le servían para formar en su estudio, sobre una mesa, paisajes compuestos con lo que había recogido en el campo.
Walter Scott (1771–1832) El escocés escritor de novelas históricas, tomaba nota de los detalles más in significantes. Un día que fue con un amigo a ver un castillo ruinoso que quería que le sirviera de escenario para una leyenda que pensaba escribir, sacó del bolsillo un libro de notas y escribió los nombres de las yerbas y flores silvestres que crecían entre las ruinas.
Sin duda que es una buena costumbre el anotar en un librito las impresiones que se reciben y los datos que se recogen, por ejemplo, el secreto del carácter de verosimilitud que ofrecen las obras del historiador y político Thomas Babington Macaulay (1800-1859) se reduce al muy especial cuidado con que tomaba las notas referentes a las localidades que visitaba y dónde habían tenido lugar los hechos cuya historia escribía.
Otro aficionado a los libros de notas fue Ralph Waldo Emerson, (1803–1882) el cual apuntaba en el acto todas las ideas que le sugerían las lecturas, las conversaciones y sus mismas meditaciones, datos todos ellos que le eran de gran utilidad cuando planeaba alguna obra.
Picasso era otro que, dicen sus allegados, nunca salía de casa sin su libreta donde anotaba sus ideas y dibujos.
Y por supuesto que traían sus cuadernos de notas a toda partes, todo el tiempo, los viajeros famosos como El creador de “El Origen de las especies” Charles Darwin, o el barón de Humboldt, que no serían los que son si no hubieran tomado notas…

Por todo eso, yo decidí también tomar notas, pero necesito dos cuadernos, uno para las notas y otro para anotar dónde dejé mis notas y mi cuaderno de notas……..mis lentes… mis dientes…
De todos modos es buena idea, y yo TE LA PASO AL COSTO para que la anotes………

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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