HUMORADAS… Casi rojas……… ¡Esas monjitas!

Luis tenía un tío sacerdote que ya estaba viejito e internado en un albergue para sacerdotes ancianos y enfermos. Luis lo visitaba a menudo y allí conoció cosas sorprendentes de la inocencia de las monjitas que atendían el albergue haciendo los diferentes trabajos desde cocinar hasta enfermería.
La primera sorpresa de Luis fue un día en la misa de la mañana que le tocó estar cerca del coro y notó que la madre Teresa tenía sobre el órgano un pomito con agua donde había un objeto que Luis reconoció de inmediato. Era un condón. Como pudo se las ingenió para averiguar el motivo de aquel extraño adorno. La madre Teresa le explicó con mucha naturalidad que un día encontró ese paquetito en la calle y decía en las instrucciones que se pusiera sobre el órgano, se mantuviera húmedo y libraría de muchas enfermedades.. “Va usted a creer, don Luis, que desde entonces ni un catarro me ha pegado”…
Por eso un día que Luis se quedó platicando con su tío hasta tarde, notó que cuando le trajeron la merienda, en la charola había un plato de avena, un vaso de leche y dos galletas, pero también había una pastilla de color azul que le llamó la atención, le parecía haberla visto antes, se acercó y sí, ¡era Viagra!
Sorprendido le preguntó a la monjita: “Oiga, madre: esta pastilla ¿es para mi tío?”.
“-Así es, señor -contestó la reverenda-. Todos los días ya cuando llega la hora de dormir le damos su pastillita. “Pero, madre -dijo Luis sin entender bien-. Esa pastilla es Viagra”. “Ya lo sé, señor, ya lo sé” -respondió con mucha calma , al tiempo que le daba la pastilla al anciano padrecito. “¡Pero cómo! ¡Mi tío es un anciano! ¡Es sacerdote! ¿Y le dan Viagra?”.
“Sí –admitió la religiosa. Y eso nos ha dado muy buenos resultados. Desde que el padre Toño no recomendó que lo hiciéramos, tanto su tío como nosotras dormimos más tranquilas, estamos muy felices”.
Como la monjita veía en la cara de Luis una expresión rara, entre duda y coraje, añadió la monjita… “No sé por qué, pero desde que le damos esas pastillitas el padrecito ya no se rueda en la cama, como antes que cada rato se nos caía y nos sacaba cada susto, porque a veces se golpeaba. Ahora, cuando mucho se voltea de un lado para otro”.

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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Una respuesta a HUMORADAS… Casi rojas……… ¡Esas monjitas!

  1. Lindas experiencias. Yo paso mucho tiempo con ellas y me recordó cuando uno de los que nos ayuda en la casa, en una de las visitas de unas hermanas, dijo una mala palabra, aludiendo a que unas gallinas eran zorras y embramadas y al final, la hermana Herminia no entendió nada ja,ja,ja todes se reían, menos ellas.

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