Etiquetas

No te acuerdas tú de aquellos tiempos, cuando los productos se vendían sin etiquetas. La sal era sal, azúcar, azúcar, arroz, arroz,…Todo se envolvía en papel de estraza, o en las bolsas cafés que todavía se usan.  Yo me acuerdo, eran los tiempos en que al pan se le llamaba pan y al vino, vino. Algunos dicen que en ese tiempo a los perros los amarraban con longaniza en lugar de lazos y no se la comían, pero esos son cuentos…perrones.

Lo bueno de tener recuerdos viejos es que se pueden comparar los tiempos y puede uno ver cómo unas cosas han cambiado para bien y otras para mal… y muchas que siguen esperando ser cambiadas.

No sé si las etiquetas empezaron por las tranzas o las tranzas por las etiquetas, pero de repente el mismo producto apareció con diferentes envolturas y nombres de lujo: “azúcar de primera”, luego “azúcar fina” y “azúcar refinada”, “azúcar la mejor”, luego “mejor que la mejor” “azúcar la mera mera” “Azúcar suprema”….

En todos los productos se dio el cambio. Cambiaron las envolturas… el contenido también… era mejor aquella que nomás se llama azúcar. El precio subió, porque había que pagar las envolturas y las etiquetas… Entre más etiquetas lleve un producto más caro es, y algunos sonsos pensamos que es más bueno. Si un producto necesita tantas recomendaciones para venderse es que no ha de ser tan bueno.

El caso es que ahora hasta es obligatorio ponerle etiquetas a los productos para saber lo que estás comprando en el paquete, pero ¿has tratado alguna vez de leer todo lo que dicen esas etiquetas? Si lo haces terminas bizco o acabas con la boca torcida, porque usan unas palabrotas raras, grandotas, difíciles, que hasta parecen “malas palabras”. Será para que la gente siga sin entender…gente como tú y como yo, que no tenemos muchos estudios de química y que si nos dicen cloruro de sodio ya nos enredaron, porque nosotros lo conocíamos como sal, y que aquél es el nombre de pila, el verdadero y “sal” es el apodo. Muchas otras cosas de confianza sólo las conocemos por el apodo y en las etiquetas les ponen el nombre de pila, que dizque científico.

Etiquetar cosas y mercancía, puede ser tranza, o puede ser sólo con la intención de informar al consumidor, que necesita estar muy educado para entender la información, pero si estuviéramos educados ni siquiera necesitaríamos la información, pero bueno, hay muchos vicios circulares…y muchos círculos viciosos. Yo digo y creo que etiquetar mercancía no es tan dañino como etiquetar personas, porque también a las personas les colgamos etiquetas.

Tampoco te has de acordar tú de aquellos tiempos cuando se veía alguna persona que pasaba por allá lejos por el potrero, (o por la banqueta de enfrente para que entiendas) aunque no le vieran la cara ni lo conocieran, la gente decía: allá va un cristiano. No dejaba de ser una etiqueta, pero, no era tan mala y era parejo el etiquete…Luego empezó a fallarle la vista a la gente, porque ahora dicen: “allá va un buey” ¿Cómo vas a confundir un cristiano con un buey? Se necesita ser muy…

Ponerle etiquetas a la gente es fácil y conveniente, facilita muchas cosas, hasta matar. Por ejemplo, al que fuera el “Glorioso Ejército Mexicano” en un tiempo se le colgó la etiqueta de “pelones” y fue más fácil matarlos, a otros se le cuelga la etiqueta de “rebeldes” y a matar, “rebeldes” se ha dicho. A otros se les cuelga la etiqueta de  “guerrilleros” y hay que acabarlos…sucede que a veces algunas etiquetas se hacen populares y lo que presentábamos como malo se hace bueno, pierden su valor y hay que volver a etiquetar… a los que traían etiqueta de “guerrilleros” hoy le ponemos la de “terroristas”… y se pueden “vender”, (entiéndase matar) más fácil. Si a los “rebeldes” les colgamos  etiqueta de “narcos” no habrá quien alegue si los acaba el ejército. Si a los que se llamaban en un tiempo “guerreros de la libertad” ahora les colgamos la etiqueta de “talibanes terroristas”, se justifica su exterminio.

Todo el tiempo han sido útiles las etiquetas, pero todo el tiempo han sido causa de que paguemos más por los productos y muchas, muchas veces somos engañados… Si nos preparáramos más no se necesitarán las etiquetas…o las entenderíamos mejor.

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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