Rellenitos de El Aviso semana 22

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Falleció el pasado lunes 14, a los 87 años, a causa de una neumonía en Nueva York, donde residía desde 1962, cuando comenzó a trabajar para The New York Herald Tribune, al mismo tiempo que comenzó a darse a conocer en el periodismo literario y la novela periodística.
Thomas Kennerly Wolfe nació en 1931 en Richmond, Virginia. Fue el creador, junto con otros de su generación, del llamado «nuevo periodismo», destinado, según ellos, a suplantar al moribundo género de la novela.
Wolfe expuso esas ideas en su libro The New Journalism (1973). Según él, los periodistas pueden adoptar técnicas reservadas tradicionalmente a la ficción y originar así una nueva forma de narrativa.
Sarcástico y mordaz, sus artículos publicados en los años 60 y 70 en diarios de prestigio, como The New York Herald y The Washington Post, revelaban una mente aguda que atacaba variados aspectos de la vida cotidiana y la cultura estadounidense, sin excluir el arte y la literatura. Defendía, no muy de cerca, la cultura «pop» en los años sesenta, su mejor libro de este período es Gaseosa de ácido eléctrico (1968), relato de un viaje por Estados Unidos en compañía del escritor Ken Kesey.
Su obra posterior se caracterizó por un virulento tono polémico contra los liberales, La izquierda exquisita, (1970) o contra el narcisismo de los años ochenta, La década púrpura, (1982).
Como novelista Tom Wolfe sobresalió con La hoguera de las vanidades (1987), que publicó por entregas en la revista Rolling Stone, y esta novela gustó tanto que estuvo en la lista de los libros más vendidos. La hoguera de las vanidades confronta la cotidianeidad de los habitantes de la ciudad de Nueva York con su fascinación por la riqueza y el poder; su protagonista es un exitoso periodista, buen conocedor del mundo de Wall Street, cuyo calvario comienza cuando, en compañía de su amante, atropella accidentalmente a un negro.
Con su siguiente novela, Todo un hombre (1998), Tom Wolfe superó aún el éxito de ventas de la anterior. Wolfe pretende, en estos dos libros, poner en evidencia todas las capas de la sociedad de su país, lo mejor y lo peor; no busca retratar determinados personajes o hechos, sino develar críticamente el medio sociocultural y los prejuicios y actitudes fuertemente arraigados.
Pero se le ha criticado que aunque su narrativa busca el impacto y suele quedarse en la crítica superficial, como parece en una de sus últimas obras: Yo soy Charlotte Simmons (2005), donde gasta 900 páginas con un tema que no merecía tanto….
Otros títulos de su producción son The New America (1989) y Fort Bragg (1996). Su cuarta novela, Back to Blood, fue publicada en octubre del 2012 y se dice que le pagaron 7 millones de dólares… Descanse en Paz.

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Acerca de licvidriera

Leo, medito, escribo, vivo y escribo en la eternidad
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